Muchas veces, la salud de un niño no depende exclusivamente de las
enfermedades que le toque enfrentar, patologías físicas puntuales, sino también de su crianza, desarrollo, crecimiento, vínculos sociales y, fundamentalmente, de su familia, aunque en este concepto se incluye también el abandono afectivo, la violencia doméstica, la migración, la infancia secuestrada en las pantallas, padres y madres ausentes aunque físicamente presentes, como asimismo la interculturalidad reflejada en familias de diferentes procedencias, idiomas y costumbres, con estilos de crianza y hábitos alimentarios diferentes.
Todos estos aspectos, que muchos pediatras definen como “la construcción integral de un niño sano”, fueron reflejados en un trabajo multidisciplinario realizado por profesionales locales, que será presentado hoy en nuestra ciudad.
“El concepto de infancia -sostiene el doctor Juan Alberto Reichenbach, profesor adjunto de la cátedra de Pediatría B de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP, uno de los autores del trabajo- varía considerablemente a lo largo de la historia y en las diversas culturas y sociedades. Podríamos decir, aún insuficientemente, que la mayoría de estos cambios han supuesto una mejora en sus condiciones de vida, aunque aún queda mucho por hacer”.
EL ROL DE LOS ABUELOS
Otra de las visiones sobre esta concepción integral de la salud del niño la aporta el doctor José María Mateos, ex director del Hospital Zonal Noel Sbarra, la ex Casa Cuna de La Plata, quien sostiene que “sin duda uno de los tantos bastiones de este concepto de la salud integral del niño es la abuelidad, que hace referencia a la relación entre abuelos/as y nietos/as, al vínculo y la función particular”.
“Este aspecto -añade Mateos- contiene la idea de que los abuelos cooperan como parte activa en la conformación de la subjetividad de los nietos/as, en la organización familiar y como piezas fundamentales de la transmisión intergeneracional de experiencias y saberes. Los recién nacidos hacen nacer padres y también abuelos, redefinen la identidad y caracterización del grupo familiar en el orden trigeneracional”.
“Esta búsqueda de los derechos a la salud de los niños -señala por su parte el doctor Gustavo Sager, ex titular del primer Banco de Leche Materna Pasteurizada de la Argentina que funciona en el Hospital San Martín de nuestra ciudad- está jerarquizada también por los recientes bancos de leche humana, que contribuyen a disminuir la mortalidad y morbilidad infantil, ya que el hábito de amamantar a los niños es la mejor manera de lograr salud desde el principio de la vida”.
EL LUGAR DE LA CULTURA
En este marco, el lugar de la cultura en las interpretaciones e intervenciones en salud, también tiene su lugar.
Según la doctora en Antropología María Susana Ortale, titular de la cátedra Antropología Cultural y Social de la facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP, “la salud constituye la dimensión vital por excelencia, el modo de transitar la vida que sintetiza en su resultado -el estar sano o enfermo- el conjunto de aspectos o dimensiones que sustentan la existencia individual y social: lo ambiental y lo sociocultural, que definen sus condicionantes y significados; lo económico y político, que otorgan los recursos en que se expresa; lo biológico y lo psíquico, que constituyen su sustrato genético y existencial”.
“En definitiva -concluye el doctor Alberto Reichenbach- la salud como derecho de un niño sano y sujeto de derecho, implica la necesaria visión de la cultura de la salud por sobre la de la enfermedad, y la integralidad del abordaje de un niño sano. Sin duda estas miradas integrales pueden aportar precisiones en el momento de la toma de decisiones sanitarias, educativas y poblacionales”.
Presentación
Hoy a las 10, en el Salón Auditorio del Hospital Zonal Especializado en Crónicos El Dique, de calle 129 entre 51 y 53, será presentada la obra “Pediatría en Red 2”, un libro de edición digital emergente de la red pediátrica.
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