Por FERNANDO GIMENO (*)
El proceso de destitución exprés iniciado por el Congreso de Perú al presidente Pedro Pablo Kuczynski genera un profundo debate sobre su procedimiento, pues el mandatario puede ser inhabilitado sin casi opción para defenderse, bajo una abstracta figura de “incapacidad moral”, abierta a múltiples interpretaciones.
La oposición, en especial el fujimorismo, que domina el Congreso con mayoría absoluta, parece decidido prescindir de la presunción de inocencia y a tomar la excepcional medida de inhabilitar al mandatario por supuestamente ocultar unos contratos de la brasileña Odebrecht con una empresa suya, que salieron a la luz.
Desde la difusión de los documentos, consistentes en consultorías de Westfield Capital para Odebrecht por unos 782.000 dólares entre 2004 y 2007, cuando Kuczynski era ministro en el Gobierno peruano, hasta la eventual destitución del Presidente, pueden haber pasado apenas ocho días.
Se daría el caso de que el Congreso inhabilite al jefe de Estado el próximo jueves, un día antes de la citación que le hizo la Fiscalía para que dé sus explicaciones en esta investigación.
De acuerdo con lo previsto, es probable que Kuczynski apenas disponga de una hora frente al pleno del Parlamento para intentar persuadir a sus miembros de que le permitan continuar en el cargo.
Pero todo indica que sus palabras no servirán de mucho.
(*) Columnista de EFE
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