A pesar de que la audiencia respondió anoche y durante toda la temporada, volviendo a erigir a Tinelli como el rey de la televisión en un año sin ficciones ni enlatados de relieve y convirtiendo al “Bailando” en el programa más visto del año, no fue un año feliz para el conductor: Marcelo respiró aliviado ayer al término de la última edición de “ShowMatch” de la temporada, porque el milagro se había concretado y el show, en medio de deudas y conflictos que ponen en duda su futuro, consiguió cerrar el año según lo planificado.
Y alivio sobre todo por el final del peor año de Tinelli, que luego de dejar AFA y San Lorenzo, de manera forzada, vio como su refugio, su programa, el ámbito donde es venerado hace una década, se convirtió en su más cruento frente de batalla. Todo comenzó con la transición de Indalo: el Grupo Indalo, dueño de Ideas del Sur, pertenecía a Cristobal López, pero actualmente se encuentra en transición. OP Investments busca adquirirlo, aunque de entrada ya ingresaron con amenazas hacia la AFIP: si no hay reestructuración de la deuda que contrajo el empresario ligado al kirchnerismo, no habrá manera de pagar los sueldos, dicen. Lo cierto es que, según denuncian desde los pasillos de Ideas, y según hizo público en octubre el propio Tinelli, Indalo no paga. Cheques sin fondos y “bicicleteadas” generaron que los jefes de coach históricos del ciclo, Lolo Rossi y Hugo Ávila, presentaran cartas documento contra el grupo. ¿La respuesta? Prohibir el ingreso al piso de ambos, en uno de los primeros escándalos que volvió pública la crisis de “ShowMatch”. Marcelo intervino y, finalmente, los coaches ingresaron y el programa se llevó a cabo con normalidad aquella noche.
Pero el problema de fondo, claro, estaba lejos de solucionarse. En el estudio de La Corte, del Grupo Indalo, los sueldos no eran lo único que no se pagaba: el alquiler del piso se adeudaría desde principios de año, motivo por el cual el “Bailando” ya no tendrá hogar allí en 2018. Además, Indalo adeuda a Tinelli varios meses de sueldo (tampoco le saldó el 19% de la venta –se realizó en abril de 2016– de su histórica productora, Ideas del Sur), una situación que se extiende incluso a los proveedores, una extensión de la situación que comenzó cuando Macri ingresó al gobierno y la situación de López comenzó a desmoronarse. Tinelli ha pagado incluso algunas cosas de su bolsillo como, por ejemplo, material para vestuario, y pidió ayuda a Adrián Suar y El Trece para terminar la temporada de la manera más prolija posible, durante estas últimas semanas, donde en el estudio llegó a faltar internet por falta de pago.
En un giro de lo más insólito, un reclamo de los taxistas que llevan al estudio a los bailarines llegó a poner en jaque el programa una noche: Tinelli, otra vez, pagó de su bolsillo. El inicio de la última semana del concurso tampoco fue tranquila: el pasado lunes un ultimátum de los trabajadores del “Bailando”, hartos de los cheques sin fondo, hizo peligrar la edición, mientras las voces disconformes por la situación se extendían a su jurado de alto perfil. Nuevamente, medió Tinelli para desactivar la situación.
EL FUTURO
En este marco, Tinelli celebró como un triunfo haber roto el contrato de “exclusividad” con Indalo: la letra lo obligaba a estar atado a la empresa hasta 2022, que ante una oferta laboral tenía prioridad para igualar la oferta. Tras el final del ciclo 2017 de “ShowMatch”, el contrato entre ambos terminó y Marce es libre, y dicen que planea crear una pequeña productora propia para volver a tener el control.
Aunque, sin productora, el futuro para el conductor y para el programa, de cara a 2018, es una incógnita absoluta: todos los indicios dicen que Marce volvería a firmar con El Trece, canal con el cual ya habrían comenzado las charlas informales, pero, claro, la ruptura con Indalo y la situación de deudas amontonadas y crisis de producción generan que incluso desde el canal del solcito prefieran que Tinelli solucione estos problemas antes de comenzar las charlas formales hacia una nueva temporada.
¿Tendrá ganas Marcelo de afrontar todos estos desafíos de cara a 2018? ¿Desea Tinelli realmente volver a hacerse cargo de la producción del programa creando una pequeña empresa? ¿Quiere el conductor seguir realmente al frente de un programa que le trae más dolores de cabeza que alegrías? ¿Continuará Tinelli, quien hace rato amaga con apartarse a otras actividades (el fútbol, la política, la producción de películas), con el show?
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