El papa Francisco aprovechó nuevamente los saludos navideños para cuestionar a los iembros de la curia del Vaticano, al denunciar el “cáncer” de las camarillas y la “corrupción” de los burócratas por la ambición y la vanidad. “Reformar Roma es como limpiar las esfinges egipcias con un cepillo dental”, dijo Francisco a los cardenales, obispos y sacerdotes que colaboran con él. “Se necesita paciencia, dedicación y delicadeza”.
Francisco reconoció que abundan las personas competentes, leales e incluso piadosas entre los trabajadores en la Santa Sede. Pero sostuvo que otros, escogidos para ayudarle a reformar la burocracia ineficiente y antigüedad del Vaticano, no estuvieron a la altura de la tarea.
Cuando se despide a estas personas con “delicadeza”, dijo Francisco, “declaran falsamente que son mártires del sistema, de un ‘Papa desinformado’ o de la ‘vieja guardia’, cuando en realidad deberían haber hecho un mea culpa”. Francisco en su saludo navideño suele fustigar a la Curia, invitando a los burócratas a realizar un examen de conciencia. (AP)
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