Alejandro Castañeda
GOOD TIME: VIVIENDO AL LÍMITE, de Benny y Josh Safdie.- Hay escenas iniciales que son una promesa de buen cine. Y esto sucede aquí, en ese diálogo entre un terapeuta paciente y Nick, un muchacho con discapacidad mental. Mirada significativa, intensidad, palabras precisas. Y ese será al fin el tono de esta thriller andrajoso y elocuente que sigue hasta donde puede las andanzas demoledoras de dos hermanos desamparados: Nick y su hermano, Connie, un salteador de banco de baja categoría.
Con un realismos crudo y sin tregua, el film nos muestra a estos hermanos que empiezan asaltando un banco y que partir de allí, todo será escape, huida, confusión y desolación. Potente, delirante, con acertados pincelazos de sarcasmos y humor negro, Good Time es uno de esos films inclasificables sobre dos parias rotosos que van improvisando sobre la marcha. Sobre ellos se abate la escenografía inquietante de una Nueva York oscura, desaliñada, peligrosa que entre sirenas y perdedores deja ver la otra cara de un paisaje hecho donde todo es extremo. Y será allí, en un parque de diversiones –ejemplo insuperable de contraste entre la artificiosidad y la violencia- que alcanzará su punto final esta historia vertiginosa y atrapante, que juega con las confusiones y presenta un desfile impecable de personajes secundarios (el abogado, la dueña de casa que le da abrigo, la amante de Nick, el falso hermano) , que refuerzan el clima sobrecogedor de este film penetrante y desolado, que no busca la empatía con sus personajes, que no los defiende, que los muestra allí solos y vulnerables en medio de una ciudad que parece estar empujándolos siempre hacia sus orillas.
Una triste epopeya de los bajos fondos sobre dos hermanos desesperados. Nick no puede con él. Y Connie está allí, en medio de la tormenta, sosteniendo y sosteniéndose en un vínculo que le da algún destino a esa vida sin rumbo.
(****MUY BUENA)
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