Fede Bal y Barbie Vélez se separaron en 2016 en medio de versiones cruzadas de infidelidad y violentas escenas de celos que llegaron a la Justicia. Él decía que ella tenía “algo raro” con el hijo de su padrastro. Ella, que él se acostaba con su compañera de baile. Pero a diferencia de lo que suele ocurrir cuando la paranoia se apodera de una relación, no estaban presos de la locura temporaria...
De todos modos, hubo que esperar para que la confirmación de aquellas sospechas llegara. Ambos jugaron a las escondidas con sus romances y, quizás sin ganas de darle la razón al mundo, se resistieron a formar relaciones formales con sus amantes.
Barbie, por caso, se quejó cuando un año después Fede blanqueó su relación con Laurita Fernández: había pasado un año desde la noche violenta en que la morocha rompió el celular del Carmencito, él reaccionó y todo terminó en la Justicia, y en el medio, reprochaba ella, “fui una loca, una mentirosa”. Lo cierto es que ella escondió su coqueteo con su hermanastro, Lucas Rodríguez, mucho más tiempo que Fede, y recién esta semana blanqueó una relación que, según ella, comenzó recién en julio, aunque ya sabemos cuan confiables son este tipo de declaraciones en la farándula.
Seguramente, el menos convencido de esa línea temporal es Fede. Si en febrero de 2016, en medio del escándalo de denuncias judiciales en que terminó la segunda oportunidad que se dio la parejita (se separaron brevemente a fines de 2015, se reencontraron aquel verano en Europa), él ya sospechaba de una relación entre Barbie y Lucas, fogoneado por una serie de fotos en las que se veía a ambos muy acaramelados en un boliche marplatense en aquel verano fatídico.
“Estaba con el hijo de Fabián que ustedes saben que era como mi papá, lo amaba profundamente, y por ende el hijo es como mi hermano”, contestó ella ante las imágenes, una frase que resuena particularmente dos años más tarde.
En aquel entonces, Bal dejó claro que no le creía a su ex y dijo que había algo raro en aquel vínculo. El panel y Jorge Rial apoyaron su tesitura argumentando que un hombre y una mujer se dan cuenta cuando un tercero mira con deseos a su pareja. Barbie tenía otra versión: Lucas la había levantado de la cama, donde se encontraba llorando, y la había llevado a bailar para despejarla. Ambas versiones, la del hombre que la contiene y la del que la mira con deseo, no son opuestas. Al contrario, asoman hoy complementarias...
Sigue en pág. 3
SUSCRIBITE a esta promo especial