Desde el área de Salud elevaron a “naranja” el nivel de alerta. Desde la Navidad del lunes hasta hoy el termómetro rara vez anduvo por debajo de los 30º. Intolerable, insoportable. Imposible vivir así. Comentarios repetidos a toda hora y en todo lugar. La Ciudad fue un gran horno en el que todos nos cocinamos a fuego lento. Es el verano, dicen. Es el cambio climático, opinan otros.
Sólo nos queda pedir que 2018, al menos en su primer día, nos de un respiro.
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