Mientras el primer tanque de agua de City Bell espera reparaciones, para convertirlo en un lugar patrimonial de la zona, desde una ONG propusieron poner una placa conmemorativa en el predio donde está emplazado, pero la acción no pudo concretarse porque desde la empresa dueña del lugar, la estatal Aguas Bonaerenses SA (Absa), no respondieron a la solicitud de una ONG para concretar la colocación de la distinción.
Así lo que iba a ser una propuesta para poner en valor el lugar para que este edificio histórico se vea en buenas condiciones y se sume al acervo arquitectónico y cultural de la localidad por ahora quedó enmarañada en la desidia y la telaraña burocrática de la empresa estatal de la Provincia de Buenos Aires, según revelan los vecinos.
Es que desde la organización DNI Defendamos Nuestra Identidad le hicieron un pedido formal a las autoridades de la empresa Aguas Bonaerenses, que tiene el predio y el edificio bajo su jurisdicción, para que permita colocar la plaqueta alusiva y avanzar con la propuesta de puesta en valor de la torre de agua construida en 1914.
Desde esa organización presentaron a mitad de año a la empresa estatal al Absa un pedido formal para que habilite y colabore en tareas destinadas a su puesta en valor, como pintura, iluminación y mantenimiento, según explicó Susana Bautista, integrante de DNI City Bell.
El tanque ubicado en calle 21 entre 12 (471) y 13 (472) es uno de los símbolos arquitectónicos de la localidad y fue construido con el vital objetivo de llevar agua corriente a los pobladores de la zona. Es tan emblemático el lugar que su figura forma parte del escudo de City Bell.
El gigante de cemento armado de 120 metros cúbicos de capacidad tiene un valor inmenso para la comunidad y por eso en 2010 fue declarado “Patrimonio Histórico Cultural de la Región”.
PROPUESTA
A partir de una propuesta de varios vecinos, desde la ONG quieren reparar el edificio para poner en condiciones su fachada, estructura y predio, aunque no su utilidad original como reservorio de agua, teniendo en cuenta que hace más de 50 años que no funciona con ese objetivo y que el crecimiento demográfico de la zona hizo migrar el servicio a la distribución de agua por red.
Por eso buscan revertir el estado de abandono que padece el tanque, con ventanas rotas, una estructura corroída por la suciedad y los hongos, aberturas destrozadas y un entorno ganado por la suciedad.
El tanque entró en servicio en 1922 y dejó de utilizarse en 1960, ante la gran demanda derivada del crecimiento demográfico de la zona que implicaba otra infraestructura para proveer de agua potable a la localidad.
Por eso, desde la ONG DNI City Bell impulsan el arreglo edilicio en su fachada y estructura, a fin de que recupere su imagen como en la de sus años de esplendor y vuelva a ser un lugar digno de ser visitado.
Desde esa organización presentaron hace un par de meses ante la empresa estatal provincial Absa (Aguas bonaerenses Sociedad Anónima) un pedido formal para que la empresa habilite y colabore en tareas destinadas a su puesta en valor, como pintura, iluminación y mantenimiento, según explicó a este medio Susana Bautista, integrante de DNI City Bell.
El próximo 8 de octubre se celebra el Día del Patrimonio y la propuesta de la ONG apuntaba a llegar a esa fecha con el histórico tanque en buenas condiciones edilicias para presentarlo renovado ante la comunidad. La falta de respuestas oficiales llevaron a los vecinos a, por al menos, conseguir el permiso para colocar una plaqueta y determinar cómo se podrán encarar las obras lo antes posible.
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