Un panorama notablemente complejo en la temporada veraniega pronta a iniciarse que prevé para los meses de calor incendios y tormentas con incidencia en la provincia de Buenos Aires y en distintos puntos del país -transmitido a través de un denominado “mapa de riesgo climático” que el ministerio de Seguridad de la Nación acaba de entregar a los estados provinciales- constituye, por lo pronto, un alerta que las autoridades y la propia sociedad no deben pasar por alto.
El informe alude a la posibilidad de graves incendios forestales durante el verano, que afectarán principalmente al sur argentino, pero que también incluye al sur de la provincia de Buenos Aires, la misma zona que fue afectada a principios de este año con miles de hectáreas arrasadas por el fuego. Paralelamente, y como contrapartida, los pronósticos indican que en el norte bonaerense habrá abundantes lluvias, lo que complicará aún más a las localidades que siguen afectadas por las inundaciones.
También están previstas tormentas con excesos hídricos que tendrán lugar en el noreste y norte del país, lo que podría traer aparejado deslizamientos de tierra y aludes. Cabe señalar que este “mapa” fue elaborado en base a los datos aportados por el Servicio Meteorológico Nacional, la Conae, y el Instituto Nacional del Agua, entre otros organismos, y fue entregado a las provincias para que se elaboren las previsiones y puedan coordinar ayudas con el gobierno nacional.
En cuanto a los graves incendios anticipados el panorama abarca desde la provincia de Neuquén hacia el sur, con la inclusión de todo el norte de Santa Cruz. Pero también los incendios se volverán a repetir en todo el sur de La Pampa, norte de Río Negro y sur de la provincia de Buenos Aires.
Desde ámbitos oficiales de la Nación se aseguró que para atender toda la emergencia climática, se constituyó un fideicomiso de 50 millones de pesos, a lo que hay que sumar el presupuesto del Plan Nacional de Manejo del Fuego, el nuevo presupuesto de reducción de riesgos, el Fondo de gestión integral de Riesgos (Fongir), además de lo que aporten las provincias y Parques Nacionales. Ya se ha señalado en reiteradas oportunidades que hace falta que las distintas jurisdicciones adopten políticas de prevención ante la comprobada mayor cantidad de tormentas y, por supuesto, frente a la habitual proliferación de incendios en la temporada veraniega. En este sentido, por lo pronto, corresponde reconocer el alerta temprano formulado ahora desde Nación, sin dejar de señalarse que persisten falencias presupuestarias y de recursos materiales para combatir esas catástrofes.
Teniendo a la vista y actualizados estos antecedentes -pese a las características de caso fortuito que rodean a tales fenómenos- debe recordarse que es obligación irrenunciable del Estado asegurar la presencia de sistemas destinados a procurar evitar, anular o disminuir los riesgos que, tanto los agentes de la naturaleza o cualquier desastre de otro origen, puedan provocar sobre la población. Ello, sin perjuicio de que el Estado consolide una política capaz de neutralizar el impacto de las emergencias climáticas, esto es de promover mayor eficacia en las estructuras creadas para actuar en las calamidades climáticas y también frente a los temidos incendios forestales.
SUSCRIBITE a esta promo especial