El pasado fue el único año del último lustro en el cual las clases comenzaron en tiempo y forma en la provincia de Buenos Aires. Los gremios se tomaron un recreo luego de que el no inicio del ciclo lectivo se convirtiese en “parte” del calendario escolar.
El 2015 fue un año muy particular. Pese al fuerte aumento salarial -más del 40% para la maestra con un cargo y un año de antigüedad-, el congreso de la Feb dijo que no y llamó a una huelga de 72 horas. El Suteba, en cambio, aprobó por amplia mayoría la propuesta. Por primera vez, los dos gremios más poderosos, siempre unidos en el Frente Docente Bonaerense, tomaron caminos distintos.
Las especulaciones políticas estuvieron a la orden del día en un año electoral. Algunos dijeron que los delegados de la Feb del interior de la Provincia inclinaron la balanza hacia el paro porque pertenecían al radicalismo y al Frente Renovador. Y que el Suteba defendió a capa y espada el acuerdo por su cercanía al entonces oficialismo.
Lo cierto es que la Feb llamó a un paro de 3 días en la primera semana de clases y a otro similar en la segunda. La medida se fue “pinchando”. Perdió consenso entre los maestros y se levantó.
Pero sin dudas, la huelga que más se recuerda es la del 2014. Ese año las clases comenzaron el 31 de marzo, un mes después de lo pautado, debido a un paro del Frente Gremial “salvaje” -según algunos- de 17 días hábiles consecutivos. Les ofrecían un aumento del 30,9% y pedían 35%.
En 2012 y 1013, el arranque de clases también fue con aulas vacías.
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