CIUDAD EL VATICANO.- El papa Francisco aseguró ayer que la mujer “no está para lavar los platos” y que su explotación “es destruir la armonía que Dios ha querido dar al mundo”. “Es la mujer la que trae la armonía, la que nos enseña a valorar, a amar con ternura, y que hace que el mundo sea una cosa hermosa”, reflexionó el Pontífice durante su homilía en la misa matutina en la capilla de la residencia Santa Marta.
Tras repasar un pasaje de los Evangelios dedicado a la creación, el pontífice expresó que hombres y mujeres “no son iguales, ni uno es superior a otro. Sólo que el hombre no trae la armonía, eso lo hace ella”, sostuvo. “La funcionalidad no es el propósito de la mujer. Es verdad que la mujer debe hacer cosas, y hace cosas como todos los demás. El propósito de la mujer es la armonía en el mundo”, reiteró.
En su mensaje, el Pontífice aseguró además que “es cierto que explotar a las personas es un crimen de lesa humanidad” pero que “explotar a una mujer es más: es destruir la armonía que Dios ha querido dar al mundo”. “La mujer es armonía, es la poesía, es la belleza. Sin ellas el mundo no sería bello ni armónico. Y me gusta pensar, es una cosa personal, que Dios creó a la mujer para que todos tuviésemos una madre”, reflexionó.
Francisco se refirió en varias oportunidades al rol de la mujer en su Pontificado, y llegó incluso a crear una comisión en 2016 para estudiar la viabilidad del diaconado permanente femenino, además de haber nombrado por primera vez a mujeres tanto en la vicedirección de la Sala de Prensa de la Santa Sede (la española Paloma García Ovejero) como al frente de los Museos Vaticanos (la italiana Bárbara Jatta).
En otro orden, Francisco admitió que en el Vaticano “hay corrupción”, pero que él vive “en paz”, al contestar a algunas preguntas de los superiores de las órdenes y congregaciones de religiosos cuya transcripción publicará la revista “Civiltà Católica” en su próximo número.
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