El fallecimiento de Reina Angélica Galván Achával provocó distintas muestras de pesar entre quienes recordaron su dilatada trayectoria docente y la apreciaron por sus virtudes.
Había nacido el 24 de noviembre de 1924 en Santiago del Estero. Hija de Baltasar Galván Moreno, fue la cuarta de cinco hermanos.
Transcurrió gran parte de su juventud en Santiago del Estero, donde su familia fue vecina y amiga de los famosos folcloristas “Los Hermanos Ábalos”, que incluso la mencionaron en su “Zamba de los Yuyos”. Además compartió reuniones con figuras del folclore como Atahualpa Yupanqui, Eduardo Falú, Andrés Chazarreta, y Orestes di Lullo.
Fue una alumna aplicada, y desde chica se destacó en las artes del dibujo, el canto y la guitarra, aún cuando ella siempre afirmó que se dedicaba a esta última más por mandato materno que por gusto propio.
A los 17 años se mudó junto a su familia a La Plata, donde ya residían sus hermanos mayores, e ingresó a la Universidad Nacional. Pese a expresar sus deseos de estudiar abogacía, su familia la convenció de estudiar Filosofía y Ciencias de la Educación, ya que Derecho “no era una carrera para mujeres”.
Al poco tiempo de llegada a la ciudad, participó, con sus hermanos de la fundación del centro tradicionalista Ashpa Sumaj (Tierra Linda, en quechua. Además, forjó amistades entre la “estudiantina provinciana” que habitaba el barrio de la Estación, donde se instaló su familia.
En el terreno profesional, trabajó como docente y administrativa en el Colegio Nacional de la UNLP. Llegó a ser Pro secretaria del turno nocturno y solía reconocer que había vencido los prejuicios que había en esa época vinculados a la capacidad de una mujer para trabajar en un cargo elevado y en ese horario.
En el ambiente estudiantil conoció al neuquino Raúl Arnaldo Gallardo, con quien se casó y tuvo tres hijas: Mercedes Corina “Uqui” Gallardo, María Angélica “Maty” Gallardo, y Celia Inés “Chely” Gallardo. Con su esposo ya recibido de Ingeniero, se instaló en el barrio La Loma, donde residió por 65 años, hasta su fallecimiento.
Raúl trabajó como ingeniero inspector en el Ferrocarril General Belgrano, y culminó su carrera como segundo jefe de la comisión Argentino - Boliviana de Ferrocarriles. Acompañando la labor de éste, Reina se radicó con su hija “Chely” entre 1979 y 1984 en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
Apreciada y admirada por su vitalidad, su buen humor, su vivacidad, su inteligencia, y su sentida manera de cantar, participó del Coro de Jubilados del Centro de Ingenieros y ayudó a instituciones sociales.
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