Desde la noche del jueves hasta ayer al mediodía, el temor sobrevoló la Región. Es que un incendio se desató en una de las reservas naturales más grandes del hemisferio sur, la de Punta Lara, amenazando un patrimonio natural sin igual. Pero el durísimo trabajo de siete dotaciones de bomberos -en una zona de muy difícil acceso- y la propia madre naturaleza evitaron que se afecte el área de mayor biodiversidad.
Ayer al mediodía, desde la zona del incendio llegó la mejor noticia: “Está controlado”, avisaron los bomberos y agentes de Defensa Civil.
No obstante, se continuó trabajando con alrededor de 60 hombres y dos helicópteros hidrantes con el fin de extinguirlo.
También se apeló a gomones para llegar al lugar a través del canal Pereyra, situado en Berazategui.
Lo que ocurrió fue que aquello que le da valor a la zona, es decir, el hecho de que está a salvo de la intervención del hombre, es lo que convirtió el trabajo de los bomberos en una tarea titánica. Los pajonales y los bañados no les permitieron llegar hasta el lugar del incendio con los elementos tradicionales para combatirlo -por caso, autobombas-. Pero al mismo tiempo, la naturaleza ayudó, pues el canal Pereyra se convirtió en un límite al avance de las llamas.
desde el cielo
Dos helicópteros con helibalde enviados por el Sistema Nacional de Manejo del Fuego se sumaron en la víspera al combate contra las llamas.
El helibalde es un enorme saco lleno de agua que cuelga del helicóptero y descarga su contenido sobre el foco del incendio.
sin riesgo para la gente
El fuego, que llegó a conformar un frente de unos 300 metros, quemó unas 180 hectáreas de las 6.000 que posee el ecosistema.
Básicamente se quemaron pajonales, explicaron los responsables del amplio operativo.
Desde la dirección de Areas Naturales Protegidas de la provincia de Buenos Aires se detalló que “el incendio se desarrolló a unos 3,5 kilómetros de la Autopista La Plata-Buenos Aires y a unos 800 metros del canal Pereyra. Es decir, cerca del río y lejos de zonas urbanizadas, de manera que en ningún momento hubo riesgo para la población civil”, se indicó.
Si bien durante la jornada se manejaron distintas hipótesis, lo cierto es que “el origen del foco aún se desconoce”.
“No se puede afirmar que fue intencional, así como tampoco se puede descartar esa especie. Se está investigando”, subrayaron.
a la antigua
Según el relato de algunos protagonistas, los bomberos tuvieron que ingresar a la reserva y cruzarla a pie, o entrar con los gomones por el canal, para combatir las llamas mediante un método manual denominado comúnmente “chicotazo”, es decir, golpeando las llamas con lonjas de cuero.
Cabe destacar que desde el jueves a la noche el humo originado por la quema de los pajonales llegó hasta la Ciudad de Buenos Aires llevado por vientos del sector sur-sudeste (ver aparte).
En cuanto a pérdidas, funcionarios de la Provincia confirmaron que el incendio no afectó la zona de mayor biodiversidad de la reserva, que corresponde a la denominada “selva en galería”, un ecosistema donde confluyen la flora autóctona con la originada por las semillas que llegan a través del río desde la zona mesopotámica.
“Se limitó a la zona de pastizales y pajonales, no afectó en absoluto a la selva marginal o selva en galería, que es el sector de mayor riqueza en biodiversidad de la reserva”, explicaron.
en primera persona
Uno de los bomberos que trabajó en la extinción del incendio aseguró que fue una “situación muy difícil” ya que “sólo podíamos entrar con un gomón y las llamas eran de bastante altura”.
“Nos encontramos con llamas importantes, con un viento que no nos ayudaba y que se nos venía encima. Teníamos que reubicarnos continuamente”, describió.
“Sólo pudimos trabajar con una embarcación hasta la madrugada, conteniendo las llamas para que no superaran el canal. Luego nos fuimos, porque sabíamos que de ahí no iba a pasar”, relató.
Si bien las llamas estaban controladas anteayer por la noche, el voluntario reconoció que ayer a la mañana “volvieron a arder algunos focos”, aunque finalmente, con siete dotaciones de bomberos y dos helicópteros hidrantes, lograron sofocarlos.
Por su parte, el jefe de Bomberos de Ensenada, Leonardo Curciarello, precisó que fueron alertados alrededor de las 20 del jueves y que acudieron con dos autobombas, pero los accesos deteriorados hicieron imposible el ingreso y eso obligó a buscar otras alternativas para combatir el frente ígneo.
Como se dijo, a raíz del incendio, una densa nube de humo y fuerte olor cubrió una vasta zona de la ciudad de Buenos Aires, donde cientos de vecinos compartieron fotos en las redes sociales.
En tanto que desde la secretaria de Seguridad de Ensenada se aclaró que no tuvieron “problemas ni denuncias de gente con padecimientos respiratorios”.
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