En medio de lo que se anticipa como una dura disputa en relación con las pautas de las negociaciones paritarias del año, que de alguna forma ya quedó planteada con los conflictos de los bancarios y la amenaza de no iniciar el ciclo lectivo de los docentes, el Gobierno buscará que en este año electoral se recomponga el ingreso de los sectores asalariados, al menos los del sector formal.
Esto se desprende de los análisis efectuados por integrantes del gabinete de ministros quienes insisten en que se podrá cumplir con la pauta inflacionaria para este 2017 que varía entre 12 y 17 por ciento anual.
Según esta visión optimista, esta mejora en el poder de compra de las remuneraciones se deberá a que la mayoría de los gremios cerraran los convenios con subas que se estiman estarán entre 21 y 22 por ciento, es decir podría llegar hasta un 5 por ciento por encima de los cálculos de inflación previstos para el año.
LA BAJA DE 2016
Según las fuentes oficiales, el nivel de los salarios reales cayó un 6 por ciento el año pasado, cifra por debajo de las estimadas por las consultoras y organismos privados que la estiman para el tercer trimestre del 2016 entre un 6,5 y un 7 por ciento (ver aparte).
“Las paritarias deberían arrancar en el 24% y terminar en el 16% durante el año en el sector privado”, explicaron.
Además indicaron que luego del 36,6% acumulado en 2016 en el IPC “nacional” -que resulta de la combinación de la inflación porteña y de San Luis- es posible que la suba de los precios ronde entre el 17 y 18% este año. “Si el salario real crece el 5%, la economía crecerá más del 3 por ciento”, afirmó, confiada, la fuente en Casa de Gobierno.
El mayor retroceso se produjo entre noviembre de 2015 y mayo de 2016, cuando la inflación acumulada fue de 30%, frente a un incremento salarial de sólo 18%, lo cual implicó un deterioro en términos reales del 9 por ciento”, expresó Víctor Beker, director del CENE
Por su parte, la consultora Ecolatina estimó que la pérdida del poder adquisitivo en 2016 fue de un 6%, ya que los sindicatos obtuvieron aumentos salariales en torno del 33%, frente al 41,5% de inflación promedio anual.
En cuanto al crecimiento económico, en el Gobierno afirman que “hay muchos factores exógenos, pero el piso de crecimiento será del 3% y el desafío principal es que se siga creciendo a esa tasa en los próximos años, en lugar del serrucho de los últimos años. Si hay suba de consumo e inversión, y se toma en cuenta que este año Brasil ya no caerá y la obra pública se reactivará, la situación mejorará en forma importante”.
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