Los cuerpos de Maruja Chacón Pérez (50) y su hija, Shirley Cielo Barrientos (15) serán sometidos hoy a las autopsias que no se pudieron hacer hasta el momento por el avanzado estado de descomposición en que se encontraron, confirmaron fuentes judiciales.
El informe de los forenses permitirá saber cómo mataron a las mujeres, cuándo y si fueron abusadas sexualmente. Mientras tanto, la Policía sigue buscando intensamente el principal acusado de esos crímenes, Hugo Orlando Hidalgo (40), a quien las víctimas conocían por la identidad falsa de Hugo Marcos Amiel.
Por lo que figura en la causa, con él planeaban reunirse el mediodía del sábado 28 de enero, cuando salieron de su casa en Ensenada para ir a pasar el día en Punta Lara.
En esa localidad, más precisamente en la vivienda de Almirante Brown 319, que un compañero de trabajo le había prestado a Hidalgo, fueron encontrados los cuerpos de Maruja y Shirley. Estaban enterrados debajo de una parrilla, desnudos, envueltos en bolsas de nailon y frazadas.
SIN RASTROS
El hallazgo se produjo el martes pasado y horas más tarde se ordenó la detención de Hidalgo, quien, poco antes de eso, sacó dinero de un cajero de la Región. Con su cara y su nombre en todos los medios, el hombre optó por esconderse, aunque los detectives presumen que “no salió del país, ni puede estar muy lejos”.
Hidalgo, apodado “Ninja”, es electricista y trabajó en la empresa “Media Caña”, en la Destilería de YPF, hasta el 1 de febrero, cuando renunció porque “se había mandado una cagada”, reprodujeron sus compañeros.
El 2 de febrero, una allegada a las víctimas radicó en la comisaría Primera de Ensenada la denuncia por averiguación de paradero, ya que su hija era amiga de Shirley y le preocupó que no se contactara por las redes como lo hacía a diario. Lo mismo puso en alerta a los dos hijos mayores de Maruja que viven en Perú. Y todos coincidieron en que algo malo pasaba cuando la casa de las mujeres se mantuvo cerrada por tantos días, con las mascotas adentro.
El fiscal Marcelo Romero, la DDI, policías y bomberos de Ensenada entraron en la casa de Punta Lara y descubrieron el espanto.
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