Orgullo de la producción local, el Tomate Platense salió a escena ayer en la estación experimental que la facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata posee en Los Hornos, en 66 y 167.
La tradicional fiesta se realizó pese a los innumerables inconvenientes que provocó la tormenta que hace exactamente una semana se abatió sobre la Región. Como se sabe, el viento hizo desastres en el cordón hortícola, arransando con gran parte de la producción.
“Con los destrozos que provocó el temporal, los ánimos de festejo no son óptimos”, habían reconocido los organizadores, que pese las adversidades decidieron seguir adelante y el público los acompañó.
Ayer se pudo ver a centenares de personas que se acercaron a compartir con los productores locales esta fiesta, ya convertida en un clásico de la Ciudad.
Desde las diez de la mañana, hora en que el espacio abrió sus puertas, comenzó a acercarse el público. Así, hasta las 15 los visitantes recorrieron los puestos montados en 66 y 167, degustaron productos y adquirieron gran cantidad de mercadería cosechada en nuestra zona.
El tradicional Tomate Platense tiene particularidades que lo distinguen de otros de la especie: acuoso, de corteza fina y forma irregular, posee una maduración muy rápida y un sabor intenso.
Introducida su semilla por un quintero de origen italiano que se instaló en la Región en la década del 30, luego de unos años de fuerte presencia en el mercado hortícola, el fruto derivado de ese grano especial había desaparecido.
El Grupo de Tomate Platense, que integran especialistas de la facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la UNLP y familias de productores locales, el que rescató a la semilla del olvido y relanzó la producción hacia fines de los ´90.
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