E l seleccionado argentino sub 20 logró clasificarse con angustia para el próximo Mundial de la categoría en Corea del Sur, pero ese logro deportivo no alcanzó para disimular la desorganización y la falta de tiempo de trabajo que reina en las divisiones juveniles de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
“Que el árbol no tape el bosque” es la moraleja apropiada para graficar lo ocurrido en Ecuador, donde el combinado “albiceleste” logró el boleto al certamen ecuménico de Asia con una dosis de sufrimiento innecesario ya que debió espera un favor de la eliminada Colombia en su partido de la última fecha ante Brasil para arañar el cuarto puesto del hexagonal final de Quito.
Es cierto que Argentina ya no dispone de la jerarquía de un Juan Pablo Sorín, Juan Román Riquelme, Pablo Aimar, Javier Saviola, Lionel Messi y Sergio Agüero, por citar algunos casos de estrellas consagradas en seleccionados juveniles, pero también lo es que este sub 20 de Claudio Ubeda no estuvo a la altura de lo que demanda la historia del país más ganador en esa categoría con seis Mundiales.
El último cupo para Corea de Sur 2017 lo atrapó con escasos méritos propios y mucha responsabilidad de los colombianos, que resistieron la igualdad ante Brasil, mientras Ubeda y su plantel se comían las uñas en las tribunas.
Claro está que en el contexto de una carencia generalizada no puede soslayarse el desgobierno de la AFA, que ya había tenido una manifestación flagrante con el fracaso de la sub 23 en los Juegos Olímpicos Río de Janeiro 2016.
La llegada de Ubeda al frente del Sub 20 argentino se dio luego de varios meses de incertidumbre en los que 44 técnicos presentaron diferentes proyectos de trabajo en AFA para tomar el “fierro caliente” de una divisional que no había pasado la primera ronda del último Mundial Nueva Zelanda 2015.
El rosarino, que no había dado a conocer su proyecto de trabajo en una carpeta como el resto de sus colegas, fue el elegido mediante un mecanismo confuso y asumió de apuro, a fines de octubre pasado.
Si bien Argentina quedó en deuda en gran parte del Campeonato Sudamericano, Ubeda tendrá ahora el tiempo necesario y reclamado para darle su impronta a un puñado de juveniles que demostraron un gran potencial.
La personalidad del capitán Santiago Ascacibar, la solidez defensiva de Cristian Romero y Juan Foyth, la desfachatez de Brian Mansilla y Tomás Conechny y la potencia goleadora de Lautaro Martinez y Marcelo Torres son algunas de las virtudes destacadas de este plantel que hace que se mantenga viva la ilusión de volver a disfrutar de un seleccionado sub 20 de calidad. Pero habrá que trabajar más y mejor.
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