China y Rusia, tradicionales aliados de Corea del Norte, se sumaron ayer al generalizado rechazo de la comunidad internacional por el nuevo ensayo misilístico de Pyongyang, que llevó a que el Consejo de Seguridad de la ONU sesione para analizar eventuales sanciones a pedido de EE UU, Japón y Corea del Sur.
El lanzamiento de un nuevo misil norcoreano durante las primeras horas del domingo aumentó la tensión regional y provocó el alineamiento de la comunidad internacional que, con sus matices, repudió la prueba. El propio secretario general de la ONU, el portugués António Guterres, condenó mediante un comunicado el lanzamiento del misil de medio alcance y sostuvo que “esta acción es una nueva violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad”.
Además animó a la comunidad internacional a seguir mostrando unidad ante esta situación y urgió a Norcorea a tomar “el camino de la desnuclearización”. Moscú, un aliado implícito de Pyongyang, llamó a “todas las partes interesadas a hacer gala de sangre fría y a abstenerse de acciones que conduzcan a una escalada de la tensión” y reiteró el convencimiento de Rusia de que la vía político-diplomática es la única para arreglar los problemas de la península coreana, incluido el nuclear. El proyectil, que fue monitoreado en persona por el mandatario norcoreano Kim Jong-un, recorrió unos 500 km antes de caer en el mar de Japón.
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