TEMAS DE HOY:
PUBLICIDAD

La protesta llega a la Casa Blanca

La protesta llega a la Casa Blanca

Por Redacción

Por EZEQUIEL FERNANDEZ MOORES

“Por muuuucho tiempo, mis ancestros no tuvieron voz…Su deportista favorito ahora gritará para ser escuchado”. Así se expresó Martellus Bennett, uno de los seis jugadores de los New England Patriots que ya anunció que no asistirá a la tradicional visita que hacen los campeones del Super Bowl a la Casa Blanca. Bennett y Devin McCourty, que tampoco quiere ser recibido por Donald Trump, fueron los dos jugadores de los Patriots que, antes de las elecciones, pero en medio de reclamos por la brutalidad policial contra la población negra en Estados Unidos, levantaron sus puños en señal de protesta cuando sonó el himno nacional en el partido de apertura de la temporada de la National Football League (NFL), el hipermillonario fútbol americano.

Seis jugadores de los New England Patriots anunciaron que no irán a la Casa Blanca porque no quieren ver a Trump

Los Patriots, campeones hace nueve días en uno de los Superbowl más espectaculares de la historia, definido en tiempo extra ante Atlanta Falcons, habían quedado etiquetados como “el equipo de Trump”, el presidente-magnate arrogante y narcisista que está cambiando el orden mundial, porque olvida toda corrección política y ostenta el poder de modo obsceno. Se sabe que ya la ceremonia de los Oscar, el domingo 26 de febrero, será un palco de oposición a Trump por parte de la industria del cine y de sus principales artistas. Pero el deporte, otra industria no menos poderosa del entretenimiento mundial, también tiene lo suyo. Y a Trump, con los Patriots, le está saliendo el tiro por la culata.

“Son deportistas que nos dicen que su vida no es sólo el deporte. Y que lo que están viendo no es aceptable. Porque se establecen políticas que lastiman a las minorías que ellos integran”

Shannon Sharpe
periodista

Eran el equipo de Trump a raíz de la amistad con el mandatario de los tres nombres más poderosos de la franquicia de Nueva Inglaterra: el presidente Robert Kraft, el entrenador Bill Belichick y el mariscal de campo Tom Brady, uno de los últimos grandes íconos del deporte de Estados Unidos. Pero aquí están ahora seis jugadores de esa misma franquicia anunciando que no irán a la Casa Blanca porque no quieren ver a Trump. “La prensa que ahora los critica por ‘irrespetuosos’ no dijo lo mismo cuando Brady tampoco fue a la Casa Blanca después de ganar el Super Bowl en 2015”, escribió el periodista Dave Zirin. Brady alegó cuestiones hogareñas. En la Casa Blanca estaba Barack Obama.

“Son deportistas que nos dicen que su vida no es sólo el deporte. Y que lo que están viendo no es aceptable. Porque se establecen políticas que lastiman a las minorías que ellos integran. A los deportistas sus patrocinadores los obligaban antes a mantener la boca cerrada. Pero, con sus gestos de protesta con este presidente, estos deportistas de ahora nos preguntan de qué lado de la historia queremos estar”. Lo dijo el periodista Shannon Sharpe. Acaso son deportistas que saben que el deporte fue hecho para construir puentes, no muros.

“No me siento bienvenido en esa casa”, dijo LeGarrette Blount al confirmar que no asistirá a la Casa Blanca. Al veterano Chris Long, un blanco que apoyó las célebres protestas de Colin Kaepernick (el jugador que se arrodilló cada vez que sonó el himno), un periodista del New York Daily News le escribió una “carta abierta” diciéndole que él tampoco debería ir a la Casa Blanca. “No necesito esa carta abierta, no iré allí”, respondió Long. Alan Branch y Dont’a Hightower fueron los últimos que se sumaron a la decisión de no ir a la Casa Blanca, una visita que todavía no tiene fecha, pero suele realizarse en junio. James White podría hacerlo. La tradición de deportistas en la Casa Blanca es vieja, pero tomó cuerpo en tiempos de Ronald Reagan. Brady, el amigo de Trump, no fue con los Patriots campeones del Superbowl de 2015 alegando motivos familiares. Más sincero pareció Matt Birk, de los Baltimore Ravens, que rechazó la invitación de Obama en 2013 por su postura antiaborto, opuesta a la del gobierno. O Tim Thomas, que tampoco quiso ir en 2012 porque el gobierno de Obama, decía, “amenaza las libertades y las propiedades de la gente”.

Los Patriots, campeones hace nueve días en uno de los Superbowl más espectaculares de la historia, definido en tiempo extra ante Atlanta Falcons, habían quedado etiquetados como “el equipo de Trump”

Héctor Enrique no quiso ir a celebrar a la Casa Rosada el Mundial de México 86. No le gustaban las políticas de Raúl Alfonsín, el primer presidente de la democracia tras la dictadura militar, que cedió el balcón para que los jugadores festejaran con la gente y eligió correrse de la escena. A Carlos Menem, muchos deportistas fueron a saludarlo a Olivos y a la Casa Rosada. Algunos, me lo contaron ellos mismos, tenían hojitas de ruda, ajo o limón dentro de bolsillos o debajo de medias. Creían que el expresidente era mufa. Cuentan que Juan Martín del Potro, lo mismo que alguna Leona, tampoco quiso ir a la Casa Rosada en tiempos de Cristina Fernández de Kirchner. Un campeón mundial de futsal hizo lo mismo el año pasado con Mauricio Macri. Es parte de la democracia. En otros tiempos no se podía decir que no. Le pasó a Waldo Kantor, voleibolista notable. Siempre recuerdo su relato doloroso cuando, en tiempos de dictadura y consciente de la dura represión, asumió con su familia que, por obvias cuestiones de seguridad, era mejor ir a la Casa Rosada después del formidable Mundial de 1982. No tenía otra opción.

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE a esta promo especial
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Registrate gratis para seguir leyendo

Ya leíste varias notas de El Día. Creá tu cuenta gratuita y seguí accediendo al contenido del diario.

¿Ya tenés cuenta? Ingresar

Has alcanzado el límite de notas gratuitas

Suscribite a uno de nuestros planes digitales y seguí disfrutando todo el contenido de El Día sin restricciones.

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme

ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES

Para disfrutar este artículo, análisis y más, por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales

¿Ya tiene suscripción? Ingresar

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme
PUBLICIDAD