En mi cama, eso es traición
Coincidir con la pareja en ver una serie significa sellar un pacto. Un pacto que no se puede romper. En realidad puede romperse, pero será considerado traición por el reino de las sábanas. No importa el soporte digital que elijamos para verla. En TV smart, tablet o teléfono celular, la serie se ve juntos a partir de la firma verbal de ese contrato. O no se ve. En una familia donde revolotean niños a toda hora hay permisos porque los horarios de ocio se acortan. O, mejor dicho, solo queda espacio por la noche, en la cama. Uno de esos permisos es quedarse dormido, por ejemplo. Es que a veces el cuerpo no aguanta y no se puede ser inflexible ante la debilidad física tras una jornada dura de trabajo, o frente a la acumulación del cansancio. El otro puede seguir viendo ese capítulo abandonado. Eso sí, sólo ese capítulo, pero no avanzar. Si avanza, también es traición. En los tiempos que corren las series pueden ser motivo de divorcio, a nivel digital, claro está.
Juan Pablo Costa
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