En diagonal 74 entre 4 y 5 hay tránsito constante. “Hay 12 negocios en la cuadra y en los últimos tres meses les robaron a casi todos”, dijo Roberto, dueño de un local de comidas rápidas donde, ayer a la tarde, le tocó a él.
Eran poco más de las 17. Es decir que había el movimiento habitual de esa zona aledaña a la terminal de micros. Un joven de 25 años entró en el comercio y, en lugar de mirar las góndolas, torció el cuello e inspeccionó si en los techos había cámaras de seguridad. Además, tenía puesto un buzo a pesar del calor.
El dueño del negocio se dio cuenta de las dos cosas y olfateó lo que pasaría. El ladrón simuló unos segundos más pero finalmente sacó una pistola en una maniobra rápida, para luego encañonar al hombre.
Con amenazas y golpeteos en las piernas con el arma, el delincuente apuró todo lo que pudo al comerciante. “Yo hacía todo lo más lento que podía, esperando que desde enfrente me vieran y se dieran cuenta”, reconoció Roberto. Pese a su esfuerzo por controlarse en esa situación límite, no le dio el resultado que pretendía.
Por eso, el ladrón consiguió llevarse toda la plata de la registradora -unos cuatro mil pesos- más el dinero que el hombre tenía en la billetera. Descartó la posibilidad de llevarse documentos o teléfonos celulares de él y de su mujer, que estaba en un sector trasero.
El asaltante se escapó corriendo unos metros hasta llegar a una moto negra. Junto a un cómplice, huyó por diagonal hacia 3.
Se trató del segundo robo que sufre Roberto desde noviembre. La tendencia que lo afecta a él es la misma que se sufre en toda la zona.
“En una pizzería de enfrente hubo cuatro asaltos en los últimos 30 días. Hace dos semanas hubo otro caso en otro local. Siempre con la modalidad de la moto y armados. Trabajamos muy desprotegidos y falta presencia policial”, opinó el comerciante.
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