La película argentina “Adiós entusiasmo”, dirigida por el colombiano radicado en Buenos Aires Vladimir Durán, compite por el premio a la Mejor Ópera Prima del 67mo. Festival Internacional de Cine de Berlín.
Y lo hace a través de un desconcertante retrato de una familia muy peculiar -sus dramas, emociones y conflictos- formada por cuatro hermanos y una madre, a la que mantienen encerrada en un cuarto de la casa que habitan.
Climática y claustrofóbica, filmada con lentes anamórficos que expanden la pantalla pero encierran a los personajes entre sus límites, la primera película de Durán -tanto en su carácter de director como de actor, ya que encarna al amigo de una de las hermanas- ofreció en la sección Forum de la Berlinale una mirada lúdica sobre las relaciones familiares y sobre la vulnerabilidad de tres jóvenes y un niño que se mueven en un ambiente enrarecido.
Protagonizada por Mariel Fernández, Laila Maltz, Martina Juncadella, el niño Camilo Castiglione, Verónica Llinás y Rosario Bléfari (que compone a la madre encerrada, a la que sólo escuchamos y nunca vemos), “Adiós entusiasmo” se nutre de juegos e improvisaciones actorales en base a un guión del propio Durán y el brasileño radicado en Buenos Aires Sacha Amaral, quien lo concibió en principio como un cortometraje.
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