Dos ladrones armados irrumpieron con violencia en un kiosco de Villa Elvira dispuestos a robarse de todo. Además de hacerlo, golpearon y redujeron a tres personas, que terminaron tendidas en el piso mientras todo pasaba, a lo largo de casi 10 minutos interminables.
Aproximadamente a las 13 de ayer, un proveedor entró al local de 10 entre 80 y 81. Los asaltantes aprovecharon esa circunstancia para ingresar.
De inmediato, le pegaron un culatazo en la cabeza y lo obligaron a tirarse al suelo. Luego, abordaron a la mujer de 42 años que estaba atendiendo.
Uno de los delincuentes, el único que parecía mayor de edad, se notaba como el más exaltado. Era él quien agitaba el arma en el aire y gritaba exigiendo más: más dinero, elementos de valor y hasta bolsas para poder sustraer mayor cantidad de objetos.
Adelante de los intrusos había artículos de bijouterie, remeras y juguetes. De cada cosa se llevaron un poco, sumado a la plata que tenía el proveedor y la que había en la registradora. También sustrajeron un equipo de música.
“Sacaron todo a la calle con una impunidad total”, remarcó Gustavo, el dueño, en una entrevista con este medio.
Mientras todo pasaba, un chico de alrededor de 15 años entró al negocio para comprar algo. No se salvó de las amenazas a punta de pistola. Además, también lo hicieron tirarse al piso y le robaron las zapatillas.
La situación siempre fue tensa y los delincuentes siempre hicieron todo de prepo, al punto de estar a punto de romper vitrinas. Un monitor de computadora terminó destruido.
Gustavo abrió el negocio hace poco tiempo. En cuestión de cuatro meses ya asaltaron tres veces en ese comercio. La anterior, en noviembre, le tocó padecerla a él. Y 20 días antes, lo sufrieron su esposa y otra mujer. El panorama se completa con robos callejeros “a toda hora”.
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