Muchas veredas del micro centro platense están feas e intransitables. Ya no se trata del faltante de algunas baldosas, ni del desnivel provocado por el crecimiento de las raíces de los árboles, están como si las hubieran dinamitado.
La falta de compromiso de los frentistas por tener las veredas al menos prolijas, sumado al “dejar hacer” de quienes deberían intimarlos, como así también a las empresas de servicios que en muchos casos las levantan para hacer obras, constituye un combo perfecto para que La Plata luzca como una ciudad abandonada.
Por caso, una sencilla caminata por calle 48 desde diagonal 80 hacia 8 convierte al peatón en testigo de la desidia. La esquina de la basílica San Ponciano, uno de los edificios históricos mas bellos de la Ciudad, tiene su vereda rota y despareja. También están destruidas las rampas para discapacitados, algo que excede el problema estético.
Sobre la misma calle, pero ya en la vereda del Rectorado, la empalizada que se montó hace varios meses para modificar el edificio, deja un estrecho paso en el que hay que sortear árboles, montículos de basura, cascotes y vidrios rotos.
Sin embargo, el paseo por calle 48 puede seguir sorprendiendo a los visitantes; ya en el segmento en el que se desarrollaba el paseo de compras Viejo Teatro, la vereda está llena de maderas, pedazos de alfombras y basura de todo tipo.
El panorama también se replica en otras veredas del centro como por ejemplo 47 entre 10 y diagonal 74 o en 50 casi 10 donde hay un sector con el suelo tan destruido que hasta se ve el caño de desagüe de una vivienda.
El mal estado de la vía pública, incluye calles con pozos, parches de brea deformados y grietas en los sectores mas próximos al cordón. Por eso tampoco resulta “amigable” caminar por la calle cuando las veredas están destruidas.
Las cazuelas de los árboles y los canteros son otros puntos urbanos donde se nota el deterioro, en esos espacios se ha naturalizado la acumulación de basura como envases, papeles de todo tipo y hasta restos de comida.
Entre los elementos a sortear también están las pérdidas de agua que terminan formando desagradables “estanques” en el medio de las veredas como la de 50 entre 7 y 8.
Pedro Delheye, arquitecto y presidente de la Cámara de Turismo Regional La Plata, señaló que tal como está la Ciudad puede ser “decepcionante” para los visitantes venir de paseo.
“Los edificios están descuidados, las veredas están mal, las sendas peatonales están sin pintar, en suma hay que hacer un trabajo muy fuerte para que el que venga no se decepcione con lo que ve”, apuntó el arquitecto.
SUSCRIBITE a esta promo especial