Ya no hay santo al que rezarle para que se retome la puesta en valor de la Basílica San Ponciano, primera iglesia de la Ciudad y Monumento Histórico Arquitectónico y Artístico de la Provincia. “Todo está detenido” se confirmó días atrás, aunque eso está a la vista de quien quiera acercarse hasta el templo.
En los últimos dos años la iglesia continuó con sus actividades, pero en el interior se cerró un sector sobre calle 5 que le resta unos 3 metros de ancho. En ese sector quedaron encerradas imágenes de santos como Josemaría Escrivá de Balaguer.
“La paralización de las obras también afecta en el orden devocional porque hay santos que quedaron atrás del muro, son los que no pudieron ser trasladados por el peso; también quedó el calvario. Todo está envuelto, pero no quita que sufra algún deterioro”, se informó desde la secretaría.
“Las obras están paradas, no hay respuestas, ni avance”, afirmaron desde el templo de manera categórica. Es que ya se agotaron todas las instancias administrativas de reclamos, se enviaron notas y se pidieron entrevistas. Nada dio resultado hasta el momento.
Como se sabe, en 2015 se completó la etapa de diagnóstico para su puesta en valor y lo previsto era que el Ministerio de Infraestructura de la Provincia se encargara de tareas que contemplaban la reparación de grietas y fisuras, tanto en la fachada como en el interior.
Uno de los sectores mas comprometidos, que sigue como entonces, es el muro que da a la calle 5. Esa pared presenta problemas en los cimientos y por eso se la apuntaló desde el exterior para evitar dificultades mayores.
Al tratarse de cimientos tan antiguos, los movimientos del suelo causaron levantamientos en el piso y grietas en las paredes. A raíz de eso se pusieron testigos sobre la pared de calle 5 y el deterioro se detuvo durante algún tiempo.
En los últimos dos años no se suspendieron las actividades, pero el uso del templo quedó restringido y al no tener actividades en el sector cerrado, el deterioro es innegable.
“El vallado obstruye la vereda de calle 5 y parte de la calle; además está la escuela a pocos metros y ya se rompió una rampa, si no se continúan las obras, todo irá empeorando”, se dijo desde la secretaría del templo donde se reciben de manera periódica consultas vinculadas al daño que sufre un edificio de esa envergadura histórica.
El primer templo que tuvo la Ciudad es propiedad de la Provincia de Buenos Aires por eso se espera que en el menor tiempo posible se retomen las actividades para su puesta en valor.
Además de las consecuencias edilicias de tener un sector clausurado se indicó que en oportunidades ingresaron roedores y otras alimañas intentaron meterse por lo que hubo que combatirlos.
“Un cuarto del templo hace dos años que está cerrado, para la comunidad vinculada a la basílica y para quienes saben de su valor histórico y arquitectónico, es una preocupación muy grande”, apuntaron desde la secretaría del templo.
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