El Gobierno cuestionó ayer la postura del kirchnerismo y de organismos defensores de Derechos Humanos que habían sostenido a César Milani como jefe del Ejército pese a las denuncias en su contra por delitos de lesa humanidad, mientras el militar -dijo su abogada- se encuentra “sorprendido y preocupado” por su detención en La Rioja.
En medio de la polémica que generó el arresto de Milani, la vicepresidente Gabriela Michetti y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, apuntaron sus expectativas ante el avance de la Justicia para determinar si era real o “hipocresía” el “compromiso” que afirmaba tener el gobierno kirchnerista con las cuestiones de derechos humanos.
En tanto, la abogada Mariana Barbitta, quien ejerce la defensa de Milani, aseguró que el militar “está en una situación complicadísima” y sostuvo que “las condiciones de detención son paupérrimas”.
“Llama la atención cuando ni siquera tiene una resolución de mérito que lo hayan detenido”, dijo la letrada. Admitió que “Milani está sorprendidísimo y preocupado con esta decisión”.
Desde la Casa Rosada, Frigerio dijo que “vemos con mucha expectativa lo que está pasando con Milani” y advirtió que si se comprueba su responsabilidad con crímenes durante la dictadura sería “un golpe muy duro para los organismos que apostaban y creían que el compromiso del gobierno kirchnerista con los derechos humanos era genuino”.
Desde las filas K, Juan Cabandié afirmó que “la detención de Milani fue posible gracias a las políticas kirchneristas sobre DD HH”.
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