En Informática se desarrollan algoritmos/programas que “aprenden”, lo cual permite que una máquina no reaccione siempre igual, sino que se vaya adaptando, “aprendiendo” y ajustando su comportamiento a las experiencias previas. El ejemplo más simple son los sistemas de diagnóstico “inteligente” que parten de una base de conocimiento de un experto médico y luego van sumando nuevo conocimiento para ajustar las respuestas. Al desarrollar robots programados con algoritmos “inteligentes” y con capacidad de comunicarse con supercomputadoras en la nube donde pueden tener datos y conocimientos (más los sensores del mismo robot) llevan a concebir el reemplazo y la superación del ser humano por robots en determinadas tareas… o en cualquier tarea. Un robot “inteligente” puede tomar decisiones más allá del conocimiento de quien los programó. Incluso es posible agregar aspectos “emotivos” a un robot a través de sensores que permiten captar señales (una sonrisa, un temblor, el tono de voz) y generar respuestas “afectivas”. Seguramente cada vez más conviviremos con robots “inteligentes”. En muchos casos nos resolverán problemas, se ocuparán de tareas complejas o de riesgo, harán que las ciudades sean más “amigables”… pero también ocuparán puestos de trabajo reemplazando a los seres humanos, como que de hecho hoy lo están haciendo en forma creciente.
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