La situación de abandono que presenta la República de los Niños, reflejada en una reciente edición de este diario, vuelve a describir un panorama que, lamentablemente, no ha dejado de caracterizar a ese paseo durante muchos años. Las deficiencias denunciadas -basura esparcida en distintos sitios, un paredón perimetral que requiere ser apuntalado en forma urgente, altos pastizales en distintas partes del predio, edificios fundacionales que demandan reparaciones y los principales atractivos, como el trencito y el barco del lago que no funcionan, entre otras- constituyen pruebas fehacientes de una declinación que debe ser revertida.
El preocupante cuadro fue planteada por vecinos de la República, que conocen en profundidad el paseo y que observan alarmados el estado de deterioro en que se encuentra. Se sabe que, además de vivir en cercanías del predio, los vecinos son los más asiduos visitantes, ya que lo utilizan casi en forma cotidiana para desarrollar caminatas y otras actividades aeróbicas.
En relación al muro perimetral aseguraron que en muchos sectores está a punto de derrumbarse y que se encuentra apuntalado con postes, en forma precaria. Aludieron asimismo a la suciedad que rodea al Lago, en una situación que se traduce en la presencia de roedores, cucarachas y otros insectos. Lo cierto es que los reclamos por el estado que presenta el paseo crecieron en los últimos meses, coincidiendo con la época veraniega en la que, se supone, la República debería mostrar su mejor cara a los visitantes.
Desde la Municipalidad se aseguró que ya se realizó un relevamiento detallado del muro perimetral, para emprender las reparaciones del caso, en tareas que se complementarán con la habilitación de nuevos atractivos, de un circuito de educación vial y de la creación de escuelas de teatro y circo, además de renovar las vías del tren y reparar el barco.
Lo cierto es que la República sigue extrañando cursos de acción definidos. Bastaría con recorrer numerosas ediciones anteriores de este diario, para tomar contacto con los permanentes reclamos de los platenses, que siempre valoraron a la República como una de las principales atracciones de la Ciudad -con una proyección que excede los límites locales-, pero que, sin embargo, se ve endémicamente desaprovechada. Las concesiones parciales e inadecuadas que se adoptaron para su funcionamiento -sin que allegaran los recursos necesarios para el mantenimiento- se vieron demasiadas veces precedidas o sucedidas por una suerte de desinterés oficial por el estado del paseo.
Lo que ahora ocurre demuestra que, una vez más, la República se encuentra alcanzada por otra etapa de declinación, que, desde luego, afecta seriamente lo que es un patrimonio turístico y cultural que debiera ser preservado en perfectas condiciones, de modo que lo que debe esperarse es que las autoridades adopten cuanto antes las medidas que sean conducentes para su mejor preservación.
Ninguna atracción lo es, si no existe una infraestructura que la acompañe y potencie sus posibilidades. Sólo haría falta, entonces, que la Comuna enfrente y resuelva el desafío que plantea el mejor cuidado de sus principales paseos, entre ellos el de la República de los Niños. Con imaginación y decisión es posible, como lo afirmaron muchas veces los expertos, generar un flujo positivo de turismo para nuestra zona. Pero ello sólo si existe el propósito y se actúa en consecuencia.
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