“La herida sigue abierta”. Con esa frase, Nelly Gamboa resumió el dolor que la invade y paraliza. Hace 10 años su hija, Sandra Ayala Gamboa (21), fue abusada y brutalmente asesinada en un edificio perteneciente a la ex Dirección de Rentas bonaerense, sobre la calle 7 casi esquina 46.
No importa el paso del tiempo, sólo mantener bien en alto el reclamo de justicia. Porque la familia de la víctima cree y sospecha que hubo encubridores del asesinato.
Más allá del condenado que tiene este caso, Diego José Cadícamo, a quien sentenciaron a la pena de 21 años de prisión, la mujer habla de cómplices y le apunta a la Policía.
Hoy, cerca de las 11 de la mañana, Nelly Gamboa se acercó a la sede de las fiscalías penales de La Plata junto a un grupo de allegados, donde enarboló fotos y carteles con frases que aludían a su interminable lucha.
También lanzó críticas al instructor que tiene actualmente la causa y se mostró sumamente preocupada por la ola de femicidios que sacude al país.
Después, por la tarde, participó de una radio abierta y acompañó la lectura de un documento con las consignas principales de este pedido que no cesa.
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