“Lo que pasó fue algo tremendo. Queremos justicia. Esta cantidad de gente es para que se vea cómo los querían. Se fueron dos grandes”, catalogó Miriam, la nuera de Pablo y Rosa. Ella, sin su marido Gustavo Vaccaro, fue una de los tantos familiares que le pusieron el hombro al dolor por la pérdida.
A Luis Diaco, hermano de la mujer, se lo veía quebrado. “Estamos muy doloridos. Hace cuatro días que no quiero salir de casa”, alcanzó a decirle a los medios de prensa, muy conmovido.
El crimen fue el viernes pasado a la noche, cuando irrumpieron en la casa de las víctimas. Se supone que los asesinos ingresaron con fines de robo, aunque no se llevaron nada. Desde entonces siguen prófugos.
“Por ahora no hay ninguna novedad”, expresó Marcelo, el ahijado del matrimonio. La incertidumbre y la impunidad por la masacre anticipan más movilizaciones y pedidos de justicia: “Esto es el inicio, no vamos a parar hasta que caigan los responsables”, dijo Marcelo.
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