Cuando el destino tiene marcado un camino y los planetas están alineados para que algo suceda, es muy difícil, para no decir imposible, que ese evento no llegue a cumplirse. Porque María José Granatto además de tener en su ADN la raza deportiva que la caracteriza, es hija de una ex jugadora de Hockey, Evangelina y un ex jugador de rugby, su papá Marcelo; junto a ellos son parte del “clan”, tres hermanas más, que encima juegan en la primera de Santa Bárbara como ella e incluso hasta en la selección nacional, como ha sido el caso de su hermana Victoria, que fue parte de “Las Leonas”.
Justamente Vicky, fue la misma que remarcó que el gran plus de Majo, es su tremenda fortaleza mental, algo que la hace distintiva de ella y sus otras dos hermanas, Mariquena y Delfina. Como ignorar que la jugadora ayer premiada por la FIH es una “Gigante” del deporte platense, que arrancó a jugar con solo 5 años y después de que su familia , hace ya más de quince años decidiera radicarse en La Plata, su vida estuviera signada por los colores de Santa Bárbara y todo el club de Gonnet.
Su talento no es ninguna novedad y el Mundial Junior de Santiago de Chile, donde las Leoncitas (el seleccionado Junior argentino) se coronaron campeonas, fue lo que definitivamente proyectó a Majo para que sea candidata a ganar el premio que ganó ayer. Había antecedentes, porque que en el Champions Trophy de 2016 ya había sido elegida también como la jugadora juvenil más destacada. Pero su carrera en las Leonas, está marcado por el éxito: su debut en el seleccionado fue en la Liga Mundial de 2015 y allí Granatto. Es así que la “pequeña” gigante de 1,54 m de altura y solo 54 kg de puro talento, no para de destilar magia en cada partido que disputa, ya sea con la camiseta de la selección o junto a sus tres hermanas, con la tricolor de Santa Bárbara.
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