Generalmente me levanto a las seis de la mañana para ir todos los días a trabajar, pero ayer me desperté media hora antes. Me fijo el celular y veo la noticia que Majo había sido elegida como la mejor jugadora Junior del mundo.
En principio parecía un sueño, pero era realidad. Majo, nuestra Majo, había sido recibido ese premio tan valioso para ella, que lo tiene bien merecido porque es una persona humilde en todo sentido.
Recién este año pudo acceder a un auto para viajar a Buenos Aires para ir entrenar, sino antes se levantaba a las cinco de la mañana, se tomaba el micro y volvía a las ocho y media de la noche para estar con las chicas del club.
Esto debe servir como ejemplo para los demás deportistas, que trabajando con esfuerzo y sacrificio se pueden lograr cosas, que son recompensadas como el premio que recibió Majo.
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