EE UU siempre se sintió una nación de inmigrantes. Un país que le abre sus puertas a todos, forjado por inmigrantes, que se identifica con el lema de” unidad en la diversidad”. La historia del país, no obstante, está llena de esfuerzos por cerrarle las puertas a chinos, europeos del este y del sur y, más recientemente, a quienes vienen de naciones musulmanas.
La relación de EE UU con la inmigración es más bien compleja. Los líderes de la era colonial sabían que necesitaban inmigrantes para poblar la tierra. Pero Benjamin Franklin refunfuñaba ante la perspectiva de que llegasen alemanes “impuros” (en el sentido de que no los consideraba tan blancos) y una ley de 1798 (“Alien and Sedition Acts”, o “Extranjeros y actos de sedición”) hizo que resultase más difícil conseguir la ciudadanía y más fácil deportar a los extranjeros considerados peligrosos. La mayoría de estas polémicas medidas duraron poco, pero la ley sobre las deportaciones sigue vigente incluso hoy. Y su justificación -que algunos inmigrantes pueden ser peligrosos- se invoca una y otra vez.
El surgimiento del “Know Nothings”, un partido muy católico opuesto a la inmigración en las décadas de 1840 y 1850, fue generado por el arribo de católicos alemanes e irlandeses y el temor de que fuesen fieles al Papa e incapaces de aceptar los valores estadounidenses. “Si se reemplaza ‘musulmán’ por ‘católico’, lo dicho entonces es similar a lo que se dice hoy”, apuntan los expertos. En 1868, EE UU firmó un tratado que alentaba la inmigración china, que contribuyó de modo decisivo a la conquista del Oeste. Y 24 años después, una ley conocida como la Chinese Exclusion Act rechazó a los inmigrantes de lo que ya era la nación más poblada del mundo, al verlos como una amenaza, el “Peligro Amarillo”.
Se mezclaron el temor y el fanatismo y en 1917 el Congreso aprobó una ley para evaluar la lectoescritura a los inmigrantes. No querían el ingreso de judíos no italianos. En 1921 y 1924, luego de la I Guerra Mundial y de la Revolución Rusa, se impusieron “cuotas” de extranjeros. Se desalentó la inmigración de Africa, Asia, los países árabes y la llegada de europeos del sur y del este. Se impidió al ingreso de refugiados judíos de Europa durante y después de la II Guerra Mundial, por temor a elementos proalemanes y a comunistas. Pero el país siempre reconoció el aporte de los inmigrantes: cultivaron los llanos, trabajaron en las fábricas, construyeron calles, canales y vías férreas. El gobierno y las empresas reclutaron mano de obra extranjera para permitir el crecimiento económico.
Hoy, EE UU sigue siendo tierra de las oportunidades. Entre octubre de 2015 y junio de 2016 hubo más de 700.000 solicitudes de ciudadanía. Y el país emitió más de 10 millones de visas en 2015. Pero el país es menos acogedor en 2010 un millón de inmigrantes obtuvieron la residencia permanente, la misma cantidad que 100 años antes, cuando la población era mucho menor.
SUSCRIBITE a esta promo especial