Un asalto en una quinta de Olmos estuvo cargado de dramatismo: a un hombre le partieron la cabeza de siete culatazos, a su hijo de seis años lo encañonaron en la panza y a su mujer le tiraron un balazo que no le dio sólo por la mala puntería del delincuente. La familia, además, sospecha que fueron los mismos que les entraron a robar hace 20 días.
Ya clareaba en Olmos cuando empezó la secuencia, entre las 5.30 y las 6 de la mañana de ayer. Miguel Avendaño (36) y su mujer Alicia Avila (26) dejaron abierta la puerta de su humilde casita, emplazada sobre 66 a la altura de la calle 200.
“Entraron por ahí sin romper nada. Nos dijeron que eran policías y nos hicieron tirar boca abajo a todos”, relató el hombre, sobre la pesadilla que vivió con su esposa y sus cuatro nenes.
Tres delincuentes, cada uno con una pistola en la mano, aparecieron luego de que, aparentemente, esperaron agazapados el momento en que las víctimas salieran para trabajar en la quinta.
DRAMA
La violencia signó cada uno de los diez minutos que duró el asalto. La banda primero se ensañó con Miguel. Tumbado como estaba, le empezaron a dar culatazos en la nuca y en el resto de la cabeza. “Fueron siete” los golpes, según pudo saber él una vez que lo atendieron en un hospital.
Uno de sus hijos, de seis años, se sobresaltó ante semejante escena. “¡No le pegues a mi papá, soltalo!”, le gritó a uno de los ladrones que, lejos de comprender esa reacción, empujó al niño y le apoyó la punta del arma en la panza. “Callate porque te mato”, le contestó con desprecio.
En el rato que siguió, la banda revisó cada parte de esa modesta construcción, lindera a otras casillas donde viven distintas familias de quinteros -en su mayoría extranjeros- que trabajan, literalmente, de sol a sol.
Buscaron todos sus ahorros, el fruto de su esfuerzo, y lo encontraron en una bolsa negra. Cincuenta mil pesos que pasaron a sus manos en segundos. Con semejante cantidad la banda ya estaba hecha. Sin embargo, su audacia pudo más y siguieron revolviendo la vivienda.
Así engrosaron su botín con elementos de ínfimo valor de reventa, pero muy importantes para la familia: los documentos de las seis personas más un ventilador.
LADRILLAZO Y TIRO
Los delincuentes tuvieron todo listo para irse y salieron caminando hacia la calle, donde abordaron una camioneta roja, según contaron vecinos de la zona.
Sumida en la bronca y la impotencia por cómo se desarrolló todo, Alicia quiso atacarlos con lo único que tuvo a mano. “Agarré un ladrillo y se lo tiré a uno de ellos, que le pegó en la espalda”, reconoció la joven.
La réplica del delincuente fue, otra vez, feroz. Le devolvió un disparo con su arma que, por centímetros, fue a parar en un tirante de madera en lugar del cuerpo de la mujer.
Una vez que la policía fue convocada al lugar -“tardó media hora en llegar”, se quejaron las víctimas- al hombre herido lo llevaron en ambulancia hasta el hospital de Melchor Romero, donde fue atendido.
Por estas horas se manejan distintas especulaciones de quiénes serían los asaltantes. “Por las cosas que decían nos pareció que eran los mismos que vinieron la vez pasada”, especuló Miguel, en referencia al antecedente previo ocurrido hace tres semanas, en el que les quitaron cinco mil pesos.
Con la mirada desorbitada por la decepción, el hombre terminó la entrevista con EL DIA con una sola sentencia: “Al final tenemos que trabajar para los ladrones”.
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