Testigo de la llegada y la salida del delincuente y con un teléfono al oído durante todo el tiempo, la dueña de un corralón nunca se dio cuenta de que, justo delante de ella, estaban robándose la recaudación a punta de pistola.
Ayer a la mañana, un hombre alto y robusto entró en ese depósito de 149 entre 67 y 68. “Se me paró al lado y no le di importancia, porque el empleado lo iba a atender. Después supe que cuando se le acercó el chico, lo encañonó con un arma que tenía guardada en una mochila”, relató Mirta, la encargada.
Frente a una amenaza tal, la víctima no pudo hacer nada para evitar que el delincuente agarrara toda la plata que había en la caja, unos tres mil pesos, según estimaciones de la mujer.
Todo “fue cuestión de segundos”, aseguró Mirta, en diálogo con EL DIA. Con ese dinero, el ladrón salió a la calle, se subió a la moto que había dejado y se fugó en dirección a calle 68, por donde dobló.
La dueña se enteró de todo cuando su empleado le avisó. La policía fue convocada rápido pero no consiguió capturar a ningún sospechoso.
Se trató del quinto robo que padecen en ese corralón, según sostuvo la comerciante.
En uno de los antecedentes, su marido fue golpeado salvajemente.
En el barrio, además, aseguraron que son muy comunes los arrebatos callejeros de motochorros.
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