La cinta volvió a conseguir una clasificación “R” en Estados Unidos, la segunda más restrictiva detrás de “NC17”: mientras la primera requiere supervisación en caso de tratarse de un menor de edad, en la segunda sólo se permite la entrada de adultos. La sutil diferencia fue importante para los productores en la primera entrega, que lucharon por una clasificación menos restrictiva para favorecer la venta de tickets, aunque muchos seguidores de la saga protestaron que para ser adaptada correctamente debe provocar una clasificación “NC17”. En Argentina, ambas cintas recibieron también la segunda calificación más restrictiva, “solo apta para mayores de 16”.
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