Mañana, desde las 22, FOX estrenará de manera exclusiva en América latina los dos primeros episodios de “24: Legacy”, la serie que volverá al universo de “24”, show que fue furor por su puesta “en tiempo real”.
Así, mientras la pantalla chica, y en particular las ofertas para los servicios on demand, parecían conformarse en el nuevo Edén de la creación en materia de ficción, una tierra fértil para ideas “fuera de la caja” donde los autores gozaban de creatividad y presupuestos sin precedentes, en paralelo la televisión parece estar desarrollando su propio movimiento conservador, imitando lo que ya es tendencia instalada en Hollywood: la producción de las remakes, las reboots, las secuelas y otros productos que hagan referencia a éxitos pasados como modelo de negocio.
Para confirmar esta hipótesis sólo hace falta realizar un pequeño recuento de los shows que se estrenaron o se estrenarán en los últimos meses: Netflix estrenó “Fuller house” y “Gilmore Girls”, recuperando series que fueron un gran éxito y parecían perdidas; a la vez, shows como “Arma mortal”, “MacGyver” o “El Auto Fantástico” intentaron recapturar, sin demasiado éxito, la magia de los ‘80, que este año tendrá otro revival con la remake de “Dinastía”, encargada por The CW; y esta temporada verá también el estreno de “Prison Break”, ocho años después de su final, una nueva serie de “Star Trek” en Neflix, y una remake de la recordada “Brigada A”, en el año en el que volverá “Twin Peaks”, a 25 años de la cinta que parecía cerrar (con muchas dudas y misterios abiertos) la historia pergeñada por David Lynch.
¿Más? “Expedientes X” también volvió a la vida durante el año pasado con nuevos episodios, “Raíces” tuvo su reversión moderna, y se estrenaron varias series basadas en películas, como “12 monos”, “La Profecía”, “Limitless”, “Evil Dead” y “Fama”. Y los estudios quieren más, y ya preparan el regreso de dos clásicos: “Cuentos asombrosos” y “Cuentos de la Cripta”.
CAPITALIZAR LA NOSTALGIA
Algunos de los shows estrenados han demostrado ser buenos, excelentes incluso (como “Fargo”, uno de los unitarios más imponentes del panorama televisivo actual); otros han resultado burdos intentos por capitalizar la nostalgia de la audiencia. Lo cierto es que mientras más viejos clásicos se reviven, menos éxito tienen: el público se agota, los anuncios no sorprenden y la fórmula, evidentemente, no funciona para cualquier proyecto.
Que la meca del cine siguiera ese camino parece, en retrospectiva, inexorable: en el nuevo Hollywood se producen menos filmes con más presupuesto cada uno, por lo cual los proyectos no pueden fallar. Y para garantizar venta de entradas, que mejor que realizar proyectos que ya tienen una audiencia cautiva.
En contraposición, la televisión se había establecido en los últimos años como el lugar donde los autores tomaban riesgos y rompían las fronteras de la ficción, como demostraron desde “Lost” hasta “Breaking bad”.
Pero ante algunas señales de crisis (particularmente para los canales de aire), y el éxito que ha tenido el modelo hollywoodense en la taquilla (las cintas de Marvel, “Star Wars” y “Jurassic Park” coparon la taquilla de los últimos años) los ejecutivos parecen haber comenzado a apostar por lo seguro y echar mano de los éxitos del pasado.
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