La Plata parecía ayer -y se cree que así seguirá al menos por las próximas 48 horas- una ciudad bombardeada.
La muerte de un hombre aplastado por un árbol, techos volados, columnas derrumbadas, mampostería en calles y veredas, más del 40 % del entramado urbano sin energía eléctrica y una cantidad de calles aun no terminada de cuantificar cortadas producto de los árboles caídos -en muchos lugares arrastrando cables, lo que aumentaba el peligro de transitar por allí, conformaban apenas un primer esbozo de la magnitud del desastre que azotó la Ciudad y la Región poco después del mediodía de ayer.
Cuando las primeras sombras de la noche caían sobre la Región, se multiplicaban los llamados de vecinos pidiendo ayuda y los reclamos -sobre todo a Edelap- por la pronta restitución del servicio eléctrico, cuestión que aparentemente no resultará tan fácil.
Teléfonos de emergencia en los que no contestaba nadie y damnificados por el temporal ayudándose entre ellos, en la más absoluta soledad eran una constante.
Sin tener el episodio de ayer la magnitud catastrófica de la inundación del 2 de abril de 2013, una cosa quedó en claro: la respuesta oficial ante la emergencia sigue siendo lenta y mala. Como si no se hubiese aprendido nada.
Así lo hicieron notar los vecinos que, de a cientos, se comunicaron con esta Redacción desde las primeras horas de la tarde. Así lo constataron los equipos periodísticos de EL DIA que, aun mientras transcurría el temporal, recorrían las calles de la Ciudad.
Un informe oficial hablaba ayer de 70 cuadrillas trabajando en la calle. Frente a la magnitud de lo ocurrido, aparecían como una gota de agua en medio del mar.
Los planes de contingencia y de remedación ante las catástrofes o los contratiempos climáticos, en suma, siguen brillando por su falta de efectividad. Ayer, frente a una situación que el Servicio Meteorológico había advertido con anterioridad y a la que le había dado característica de “Alerta”, no hubo en la Comuna, en las delegaciones municipales, ni en Defensa Civil una pronta respuesta a los castigados vecinos. Tampoco contestaban los teléfonos de Edelap.
El llamado comité de crisis demoró más de tres horas en reunirse y pasadas 19 (seis horas después de finalizado el vendaval) aun no tenía en claro el cuadro de situación de la ciudad. Triste realidad.
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