Lady Gaga iluminó en la noche del domingo el estadio de la Super Bowl con una actuación vibrante que, pese a lo que se esperaba, no incluyó grandes gestos contra el presidente de EEUU, Donald Trump, pero sí mensajes patrióticos y sutiles referencias a la integración de grupos como los homosexuales, los afroamericanos o los latinos.
Con saltos al vacío, juegos pirotécnicos y hasta 300 drones que dibujaron estrellas a sus espaldas, la cantante estadounidense prefirió el espectáculo a la polémica en su actuación de la gran final de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), la Super Bowl.
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