Detrás de la crisis que atraviesa la Ciudad tras el paso del furioso viento que el domingo castigó con furia y puso en jaque a los servicios básicos, están las historias de vecinos y comerciantes que viven estos días entre la angustia y el desamparo. Una madre que no puede refrigerar los medicamentos para sus hijos; un comerciante que acumula pérdidas por cada día que no puede abrir y familias que tuvieron que vaciar sus heladeras, son algunas de ellas.
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