A medida que pasan los días y la luz no vuelve a los barrios más castigados, se acentúan las penurias por la falta de un servicio esencial. Protagonistas de una pesadilla, un vecino que perdió todo lo que compró para el cumpleaños de su hija, un comerciante que no puede abrir y terminó pintando su local y un farmacéutico que instaló un generador para evitar cuantiosas pérdidas de medicamentos, cuentan el calvario en primera persona
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