Por | IRENE BIANCHI
- ¡Feliz Día atrasado, chicas! ¿Cómo lo pasaron el 8?
- Disculpáme, Elsita, pero yo tengo sentimientos encontrados con respecto al festejo del Día de la Mujer. Me parece que se ha banalizado y frivolizado todo.
- ¡Vos siempre tan rebuscada, Emi! ¿O acaso no te gusta que te regalen flores?
- Es que no se trata de eso. ¿De qué nos sirve que nos regalen flores, chocolates, que nos manden miles de cadenas cursis y emoticones edulcorados, si nos siguen cagando a palos y matándonos a diario?
- Emi tiene razón, Elsi. Hay al menos un femicidio cada 30 horas en Argentina. Escalofriante, ¿no? Imparable la violencia de género. Una verdadera pandemia
- ¡Por eso! Que se metan los regalitos donde la espalda cambia de nombre, y que nos cuiden un poco más. Que no nos engatusen con chucherías y baratijas.
- Chicas, convengamos en una cosa. Mal que nos pese, las que criamos hijos machistas somos nosotras, las madres. No entrenamos a los varones a colaborar con las cosas de la casa. La culpa es nuestra, porque seguimos repitiendo los patrones de conducta de nuestras madres.
- Eso ya no pasa con las parejas jóvenes. Lili. Ahí la cosa está más repartida.
- ¡Ay, sí! ¡Me da una ternura ver a un tipo de traje y corbata, con una mochilita colgando del hombro, llevando el nene al Jardín! O empujando un cochecito de bebé. Me derrito. Me hago pis a chorritos.
- Eso es incontinencia urinaria, amiga, no emoción. Andá al médico.
- ¿Vieron las marchas esta semana? ¿Por qué siempre terminan en quilombo, todos a las piñas, a los piedrazas, a las patadas?
- Porque así somos. O así nos hemos vuelto: violentos, agresivos, intolerantes.
- Hay que bajar un cambio. Nos vamos a terminar exterminando los unos a los otros. A esta altura parecemos enemigos, no compatriotas.
- El peronismo, nomás, es una bolsa de gatos rabiosos. Cada uno por su lado.
- A Hannibal lo bajaron de un hondazo del palco, ¿vieron? Es un quemo.
- El lo niega. Dice que pasó a saludar y se fue. “Ví luz y entré”.
- ¿Y qué va a decir? ¿Cuándo viste que esos negadores seriales admitan algo?
- Montescos y Capuletos parecen.
- ¡No! Eso es demasiado nivel. No lo manches a Shakespeare, please. Estos muchachos son barrabravas y punto. Básicos, del tablón.
- Reaparecieron todos los muertos vivos en esa marcha. ¿Abrieron los sarcófagos, o qué? Rostro de piedra tienen los perdedores. Y dan cátedra.
- Yo dejaría a todos los dirigentes sindicales, a todos los políticos, a todos los candidatos, solos en el país, para que se arreglen o se amasijen, y propondría un éxodo masivo de la población… a Uruguay, ponele.
- ¿Y vos te crees que los uruguayos nos van a recibir con los brazos abiertos? ¡Ni lo sueñes! Somos una plaga. Contaminamos lo que tocamos. La peste.
- Y entonces, ¿cuál es la salida?
- Ezeiza, como siempre.
- ¡No! ¡Me niego a caer presa de tu pesimismo, Lili! ¡Sos un bajón! Además, no tengo plata para Ezeiza. Como mucho, la Terminal de Ómnibus.
- A mí me encanta vivir en medio de tanto despelote, qué quieren que les diga. No hay tiempo para aburrirse. ¿O acaso prefieren Suecia? ¡Sería un embole!
- Ni tanto ni tan poco. Un término medio vendría bien.
- Brindemos por nosotras, guerreras de la vida. ¡No nos para nadie! ¡Chin, chin!
SUSCRIBITE a esta promo especial