No fue el comienzo de temporada esperado por Villa San Carlos. Después de una interminable pretemporada, que se extendió más de la cuenta por el parate en el fútbol argentino, el Celeste arrancó el año con la idea de mejorar la campaña anterior, volver a los primeros planos y zafar definitivamente del descenso, algo impensado por muchos.
Pero la realidad lo puso en una situación realmente incómoda, de la que tendrá que hacerse de paciencia para conseguir resultados, más allá de que el margen de error es cada vez más estrecho.
El Celeste, con un objetivo bien claro, viajó hasta Isidro Casanova para enfrentar a Almirante Brown, que también pugna por mantenerse en la categoría.
Pero no fue la tarde deseada para el equipo de Berisso. No jugó un buen partido, no le encontró la vuelta al gol tempranero de Leonardo Heredia (a los 3 del primer tiempo) y se trajo una derrota que duele porque el objetivo era otro. Y como si eso fuera poco, ganó Excursionistas, el rival directo en la pelea por espantar al fantasma del descenso.
Pero yendo a lo futbolístico, el Celeste tuvo un flojo rendimiento a lo largo de los 90 minutos.
Almirante, que manejó la pelota durante gran parte del encuentro, pegó en el momento justo y si bien pudo haber aumentado, no estuvo fino de los metros finales.
Para la Villa fue un golpe al corazón porque la idea arrancar el año con una victoria. No pudo ser. La revancha será en el próximo compromiso.
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