PARIS.- Cuando faltan tan sólo 40 días para las elecciones presidenciales en Francia (pautadas para el 23 de abril), el candidato conservador, François Fillon, fue imputado ayer por los supuestos falsos empleos atribuidos a su mujer y dos de sus hijos como asesores parlamentarios (tarea que nunca desempeñaron), un escándalo que puso el contenido de su programa electoral en un segundo plano.
Fillon, que fue primer ministro de Nicolás Sarkozy, estaba citado hoy ante los jueces de instrucción, pero la comunicación de los cargos se adelantó un día a pedido de su abogado para que la audiencia “pudiera desarrollarse con tranquilidad”. Fillon fue imputado por desvío y apropiación indebida de fondos públicos y por no haber declarado a la Alta Autoridad para la Transparencia de la Vida Pública un préstamo de 50.000 euros concedido por el empresario Marc Ladreit de Lacharrière.
BAJO LA LUPA
Su calvario judicial, mediático y político comenzó el 25 de enero pasado, cuando el semanario “Le Canard Enchaîné” reveló que su mujer, Penélope, y dos de sus hijos habían estado contratados como asistentes parlamentarios sin ejercer esas funciones. La Fiscalía Nacional Financiera abrió ese mismo día una investigación y, tras un mes de pesquisas, entregó el dossier a los tres jueces de instrucción que ayer decidieron imputarlo. “Espero ser tratado como todos los ciudadanos, con imparcialidad”, dijo ayer en la declaración que leyó ante los jueces, cuyo interrogatorio rechazó responder. Fillon es el primer candidato de un gran partido que aspira al Elíseo en situación de imputado. Aunque insistió en que dimitiría si llegaba a esta situación, cambió de versión después para afirmar que se sometería exclusivamente al veredicto de los franceses en las urnas.
Ahora, tiene cuatro posibilidades: apelar ante la sala de instrucción; que el tribunal considere que los cargos son insuficientes y archive el proceso; que sea enviado a juicio o que, si gana las elecciones, la investigación se congele el tiempo de su mandato por la inmunidad presidencial. Por el momento, las encuestas lo ubican fuera de la segunda vuelta del próximo 7 de mayo (con cerca del 20% de intención de voto), por detrás de la ultraderechista Marine Le Pen (27 %) y del independiente liberal Emmanuel Macron (24 %).
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