Natividad Terán se jactó durante años de realizar “un trabajo social muy fuerte otorgando pensiones - con el Anses y migraciones- a los más necesitados”. Fue concejal por una alianza entre el Partido Justicialista y el Partido Nuevo (PANU). Y en 2013 ganó la intendencia en una lista del Frente para la Victoria.
“Cuando era concejal, Terán tenía un Peugeot 404. Cuando asumió la intendencia, se compró una 4x4. Antes de ingresar a la política tenía un comercio chico, un polirubro”, explicó Alexis Torres, un periodista local.
Carlos, un comerciante del mismo pueblo, celebró el megaoperativo.
“Los narcos crearon un estado paralelo, donde una itateña embarazada que se interna en un hospital público termina en una clínica privada de primer nivel en Corrientes y con dinero para sus gastos”, reveló, lamentando que “mucha gente termine transformando la vieja frase usada para la política ‘roba pero hace’ en ‘trafica pero hace’”, siguió.
Y algunos admiten que en la cooperadora de una escuela “el narcotráfico puso plata hasta para aires acondicionados”.
La ministra de Seguridad Patricia Bullrich denunció que familiares adolescentes de los narcotraficantes de Itatí reclutaban chicos de las escuelas para hacerlos trabajar de “Chajá”, cuya misión era la de alertar sobre la presencia policial en el momento en que se traficaba la droga.
A otros le señalaban ‘vos sos maletero’, también conocidos como ‘bagayero’, y ‘vos cruzás (el río) y traes la droga’ y les pagaban entre cincuenta y quinientos pesos” por día, comentó. Se les llama “Chajá” a los jóvenes que se colocan con motos y celulares en varios lugares, desde el pueblo hasta el río Paraná, en el trayecto que utilizan los traficantes para transportar la droga y les alertan del peligro cuando descubren un operativo policial.
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