Hace exactamente una semana dábamos cuenta en este Semanario lo bien que había caído el anuncio del inminente debut del tren eléctrico. En esa primera etapa de finalización de obras estaba pautado que sólo iba a llegar hasta City Bell, por lo que los comerciantes estaban esperando ansiosos que se efectivice lo que, hasta ese momento, era un fuerte rumor con alguna que otra confirmación –a baja voz- oficial.
Y los vecinos estaban igual, con grandes expectativas porque para ellos también iba a significar un gran impacto que las formaciones vuelvan a funcionar, sobre todo al bolsillo y al tiempo, ese valor tan preciado para todo ser humano. De ahí que titulamos “Tren de la esperanza”, porque realmente eso significaba…. Pero los días pasaron y sólo quedó en eso, en esperanza.
En medio de la euforia que había causado la noticia de la inminente llegada del tren a City Bell, se encontraron con que volvió a quedar frenado
Hablamos con Carlos, que trabaja en el puesto de diarios de la estación citibelense, y nos contaba que desde que cortaron el servicio las ventas habían caído estrepitosamente, hasta un 70%. Le preguntamos a Fernanda, dueña de un maxikiosco de Cantilo y Camino Centenario, cuáles eras sus expectativas en torno a que el eléctrico por fin esté en los andenes, y también se alegraba por el movimiento de gente que ese regreso suponía iba a significar. No menor fue la opinión de Elizabeth, de un local de ropas de la misma zona, que daba cuenta que el comercio había “muerto” y esta noticia, no dudaba, iba a volver a generar los ingresos esperados.
Desde el lado de los usuarios también Florencia y Gustavo coincidían en que estaban hartos de tomarse el colectivo. No sólo por el tiempo que perdían en ir y venir, además de sortear los piquetes que eran una costumbre en cada viaje, sino también porque con el tren conseguirían reducir un gasto mensual, en una economía que golpea a todos los bolsillos, sin hacer ningún tipo de distinción.
Lo cierto es que en medio de esta euforia que había causado el inminente regreso del tren en distintos sectores de la comunidad luego de un año y medio sin funcionar, se encontraron con que volvió a quedar frenado. Desde ya que se acompaña el reclamo justo por parte de los vecinos de Hudson y Villa Elisa, y por eso sólo se resignan a pensar que lo últimos que se pierde es la esperanza, esperando que finalmente desde las flamantes formaciones chinas se escuche el silbato y el grito de “todos a bordo”.
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