La porno-venganza está muy ligada al “sexting”, que es la práctica de mandar por mensajes fotos eróticas o pornográficas. Es una costumbre que nació con el uso de smartphones. Según un estudio de la universidad de Michigan (EE.UU), el “sexting” suele ser recíproco y ocurrir entre parejas que tienen una relación consolidada. “Es una de las formas en que la tecnología influye en nuestras vidas, en la sexualidad y nuestros comportamientos sexuales”, explicó José Bauermeister, director del Laboratorio de Sexualidad y Salud y coautor del trabajo que se publicó en la revista Journal of Adolescent Health. Aunque el sexting no sea malo en sí mismo, puede resultar peligroso: generalmente se suelen utilizar estas imágenes para vengarse. Lo mismo ocurre con los videos porno caseros que producen algunas parejas cuando la relación marcha sobre ruedas.
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