Los delincuentes cumplieron con la maniobra típica de dos fugitivos que huyen de la Policía: separarse y tomar caminos distintos.
Sin embargo, la estrategia no les sirvió. Para ese momento del mediodía ya eran varios los efectivos del Grupo Motorizado Departamental, el CP y la comisaría 2ª, que trabajaban para atraparlos.
De esa forma, el primero de los delincuentes, de 22 años y domiciliado en San Carlos, fue arrestado en 34 entre 10 y 11. Cuando los policías lo redujeron, le secuestraron un revólver calibre 32.
El otro, dos años mayor y que tenía colocada una tobillera del Servicio Penitenciario bonaerense, fue un poco más escurridizo.
Al parecer, corrió hasta la planta baja de un edificio de 11 entre 32 y 33, tocó timbre en una oficina de arquitectos y se escondió.
Esa fue una de las versiones que dieron los voceros del caso. Sin embargo, también circuló el relato de que ese sujeto “privó de la libertad a dos personas hasta que la Policía pudo capturarlo”.
Lo seguro fue que, cuando irrumpió allí, ya no tenía su pistola, que había tirado en 33 y 12.
Al segundo delincuente le incautaron el botín robado en las dos entraderas: 15 mil pesos y 1.700 reales. El y su cómplice quedaron ahora a disposición de la fiscal Virginia Bravo.
El procedimiento fue supervisado por el titular del Distrito Centro, Carlos Gandolfi.
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