La iniciativa encaminada a capacitar a personas como dirigentes de las entidades de bien público -que impulsa la Federación de Instituciones Culturales y Deportivas de nuestra región- de modo que puedan desarrollarse eficazmente y puedan, así, colaborar con el fortalecimiento de las organizaciones civiles, puede convertirse en una herramienta válida para la sociedad en su conjunto y, desde luego, traducirse en mejoras para la calidad de vida.
Tal como se informó en este diario, la federación decidió promover estos espacios de aprendizaje a través de distintos talleres de capacitación que trabajarán en conjunto en materias tales como planificación, gestión, tecnología, marcos normativos e impositivos, búsqueda de recursos, comunicación, voluntariado y otros aspectos relacionados íntimamente a la vida de las entidades.
Según se indicó, los destinatarios de estos programas son los dirigentes actuales, los referentes y voluntarios de las distintas organizaciones sociales existentes, a través de una actividad formativa que se desarrollará en forma gratuita, con una charla inaugural de los cursos que tendrá lugar en la facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata.
De sobra se conoce que la creciente complejidad de la vida, los vertiginosos cambios que produce la tecnología y sus aplicaciones en los diversos quehaceres, viene planteando tanto para las personas físicas como para las de existencia jurídica problemas difíciles de superar y que, por consiguiente, sólo una capacitación lo más completa posible permite acceder con mayores herramientas y posibilidades a las soluciones.
Bien se sabe, también, que las entidades de bien público se vieron siempre presionadas por deudas de diversa índole y, asimismo, por trabas burocráticas que atentaron contra sus posibilidades de crecimiento, en cuadros que se presentaron -a veces con notable crudeza- en las últimas décadas. Frente a esos requerimientos los clubes han debido apelar no sólo a la imaginación de sus directivos, sino, necesariamente, a una actualización de sus potencialidades.
Crecidas del esfuerzo solidario de los vecinos y sostenidas por esas mismas bases, las instituciones locales, sus sociedades de fomento y sus clubes de barrio, han entregado a la sociedad, con generosidad, lo mejor de su espíritu. Algunas de ellas, lamentablemente, ya desaparecieron y está claro que dejaron un vacío muy difícil de llenar. Ligadas a la historia de cada barrio y con una función social irremplazable, prestada en muchos casos a partir de sus valiosas bibliotecas, muchas de estas entidades han sobrevivido a las peores crisis.
Por lo que han significado en el logro de mejoras de todo tipo para sus zonas de influencia -supliendo, incluso, en más de una oportunidad la acción oficial-, por el papel fundamental desempeñado en el dictado de cursos de distintas disciplinas y oficios o en el desarrollo del deporte y la cultura de todas las barriadas de la Ciudad , se torna trascendente ahora que dispongan de franjas dirigenciales actualizadas en sus conocimientos y más capacitadas para garantizar la continuidad de las entidades, desafiadas hoy por los compromisos cada día más complejos que les presenta la realidad.
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