El ex jefe de Gabinete kirchnerista Aníbal Fernández admitió ayer ante la Justicia federal que los casi 9 millones de dólares que el ex secretario de Obras Públicas José López quiso esconder en un convento de General Rodríguez podrían provenir de coimas de contratistas, y aseguró que “es imposible robarle al Estado” porque no maneja “dinero ‘vivo’”.
Fuentes judiciales indicaron que Fernández afirmó ante el juez Daniel Rafecas y el fiscal Federico Delgado que es “imposible robarle al Estado porque los pagos de las obras son electrónicos” y señaló que por eso estimaba que el dinero provenía de “coimas”, al tiempo que aludió una posible “cartelización” entre empresarios para conseguir obras públicas.
Cuando le preguntaron si tenía alguna información puntual sobre el origen de esos 9 millones de dólares, que López atribuyó enigmáticamente a la “política”, Fernández respondió que no poseía datos. “Si es de la coima, auditen las obras públicas, porque si hay alguien que recibió una coima hay alguien que se la dio”, manifestó Fernández a los periodistas en los tribunales federales de Comodoro Py. Sin dar nombres ni señalar a nadie, Fernández incluso barajó la posibilidad de que haya podido haber “cartelización entre los contratistas” de obras públicas durante el kirchnerismo.
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